lunes, 31 de agosto de 2009

Ops...!

Perdónenme! Mil disculpas, el día de hoy no hay capítulo. He estado organizando varios asuntos para un evento y el Fan Fiction se me complica. Espero ya estár el miércoles por aquí. Bezucos & Abrazos. FELIZ PRÓXIMO CUMPLEAÑOS GEMELOS KAULITZ! (en esta entrada pueden poner todas su felicitaciónes para Bill y Tom en un comentario) ^^

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domingo, 30 de agosto de 2009

Cap. 3 < ¿Analizando el recién pasado? >

Hallo Hallo! El tercer capítulo de este Fic ¿Analizando el recién pasado?
Les deseo un muy muy bueno domingo para ocio y para flojear xD.
Disfrúten y Comenten! (Me interesa bastante su opinión) ^^






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- Ahora si, es hora de irnos – dije. Había transcurrido un largo rato de suave plática, lo conocí más. Aprendí sobre sus gustos musicales, su favoritismo por ciertos colores, comida, animales, autos y hasta unos escasos datos de su familia.

- Em… está bien, ya es tarde. No es hora para que una chica como tú transcurra por las calles de esta ciudad – Georg echó su cuerpo más centímetros de distancia al mío. Había intentado besarme, he ahí la razón de quererme marchar. No es que Listing no me atrajera, pero… el beso en la primera `` cita ´´ (si así puedo llamar a el encuentro) siempre resulta fatal. El interés se pierde y difícilmente lo vuelvas a ver en tu vida.

- Sí – mi respuesta se tornó modesta.

- Bueno, e… aquí está tu bolso – Georg lo extendió con la mano, mientras yo extendía la mía para recibirlo. Efectivamente él trataba de disimular y ocultar el beso fracasado.

- Gracias Georg – asentí a la vez que los tacones trataban de ayudarme para mantenerme en pie – Ha sido un placer conocerte – dije con educación echándole un ultimo vistazo al lugar, las luces y la música continuaban enérgicas.

- Un placer por igual – metió las manos a los bolsillos de su pantalón y se balanceó con las puntas de sus zapatos, tal y como un infante.

Giré para tener una panorámica de mis amigas. En efecto Elisa tenía a Bill embobado, únicamente con palabras y por el otro lado Tom y Atziri conversaban también, aunque los dos poseían una actitud retadora. Le dije a Elisa `` hora de irnos ´´ con una mirada, en efecto funcionó.
La despedida con los chicos duró cerca de cinco minutos, aprecié como algunos números telefónicos se intercambiaban al igual que ciertas direcciones, por el contrario, no heredé ningún tipo de contacto a Georg y el adoptó la misma actitud conmigo.

- Sólo pido una almohada y una cobija, podría dormir aquí mismo – bromeó Atzi mientras cruzábamos la puerta de salida.

- Ya somos dos – apoyé.

- Temo que no podrás dormir mucho – Elisa posó la muñeca de su mano derecha en frente de sus ojos y examinó las manecillas de su reloj – Nos quedan tres horas para descansar y luego… de vuelta al trabajo –

- Oh esto es horrible, ¿porque tenemos que entrar a las siete de la mañana? – me quejé levantando el brazo con la intención de parar algún taxi.

- Tú si que eres una diva – río Elis – Tienes uno de los mejores trabajos que te puedes imaginar y aún así te quejas –

- ¿Y tú cómo sabes que es uno de los mejores? – reté.

- Tonta… trabajo contigo – después de un gesto serio, Elisa comenzó con las carcajadas y Atziri le siguió.

- Ya, ya – esperé a que el taxista se bajara del auto que acababa de posarse enfrente nuestro para que nos abriera la puerta – Saben que el alcohol me afecta – bromeé entre suspiros al entrar al taxi junto con mis dos mejores amigas.

- ¡Daiana! – escuché una grave voz a mis espaldas.

- Oh – fue lo que pude decir al ver a Georg Listing llamándome. Bajé con seguridad del auto que aún aguardaba ahí calentando el motor. Georg se apresuró para llegar al punto donde me encontraba.

- Perdón – dijo por la interrupción a mi partida – Hoy no has soltado ningún dato tuyo en pocas palabras – me reclamó con aliento entrecortado.

- Mi vida es demasiado complicada como para resumirse en unas pocas horas – respondí levantando la ceja ligeramente.

- Ya tendremos tiempo para eso si es que me permites tú número – sacó del bolsillo de su chaqueta un celular y puso sus manos en el teclado esperando transcribir los dígitos que yo le dictaría.

- Bien – a continuación dicté mi número, algo raro viniendo de mi parte.

- ¿Cómo sabes que no te e inventado el número? – pregunté con habilidad, haciendo el asunto más interesante.

- Daiana, creo que confío en ti – acercó su rostro al mío. No pude presentir sus movimientos lo cual hizo ponerme nerviosa, se acercó, cada vez más y culminó su despedida con un beso en la mejilla. Cada quien dio media vuelta y se dirigió a su destino…

. . . . . .

- Casa – dije para mí a la vez que bajábamos del auto. Elisa se entretenía entregando un billete al taxista quien no la paraba de admirar.

- Tú casa, en donde las pantuflas, las batas, las sudaderas y los palillos para el cabello pueden estar de moda – Atziri volvió a causar las risas.
Caminamos hacia mi edificio. Tenía una arquitectura moderna y chic, justo lo que yo necesitaba. No vivíamos juntas, cada una tenía un pent house en distintos lugares de la ciudad. Opinábamos que así era mejor para darnos espacio, aunque en el fondo estas palabras surgían con hipocresía de las tres, pues lo decíamos para no hacer las cosas más difíciles; siempre nos extrañábamos.
Después de unos cuantos segundos en el elevador las puertas se abrieron y el olor florar con toques de madera impactó nuestros rostros. El ventanal del living room dejaba apreciar la ciudad en versión nocturna, los tonos del departamento en rojo, blanco y negro destacabán.

- Algún día secuestraré tu vista urbana – Elisa dijo entre bostezos. A la vez que sentaba en el sillón individual para seguir apreciando lo que el ventanal transparentaba.

- Sería imposible nena, pero dejaré que fantasíes con eso – contesté recargándome en uno de los pilares del pasillo.

- Mala – dijo con un tono quejumbroso.

- Y orgullosa de serlo – completé. Eran nuestros típicos juegos de palabras.

- ¡Ja! Así se habla Dai – Gritó Atziri desde la cocina, quien ya se encargaba de hurgar entre mi refrigerador.

- Tengo que seguir practicando – nos dijo Elisa girando los ojos, con respecto a el juego de palabras.

- No, ya eres muy buena – apoyé – Si practicas más, algún día me harás llorar –

- Ese es el propósito – la risa se le escapó por más de que la quiso atrapar con los dientes. ¿Mi respuesta? Un almohadazo.

- Te amo bruta – corrí a abrazarla de una forma brusca.

- Hey me aplastas – dijo entre diversión y queja.

- ¿Sándwich? – preguntó Atziri saliendo de la cocina con un tenedor en la boca al ver nuestra escena.

- ¡NO! ¡SÁNDWICH NO! – suplicó Elisa.

- Demasiado tarde guapa – Atziri tomó vuelo y desdé la cocina se atiborro en contra del sillón en donde nosotras nos encontrábamos. Nuestro típico juego `` Sándwich ´´.

- ¡Pff! Niñas maduren de una santa vez – ordenó Elisa cuando se quitó nuestro peso de encima. Su cabello lucía desorientado y nos miraba un poco irritada.

- Maduraré cuando sea amargada – se defendió Atzi sacándole la lengua para rematar con el momento.

- Ja, por eso son mis chicas – dije lanzándoles besos. Nos gustaba volver a ser niñas muy ocasionalmente, pero en pocos minutos volvíamos al glamour, la vanidad y la elegancia.

- Georg Listing – Elisa sacó un nuevo tema.

- Bill Kaulitz – le regresé la jugada.

- Apuestos – dijimos en unísono.

- Tal vez el sea tu chico ideal ¿uhu? – cuestionó Atziri.

- No lo se, es famoso – agregué – Vamos, seguramente sólo era interés –

- Eso no lo sabes – me regañó Elisa – No puedes ir por la vida suponiendo asuntos que no sabes si en verdad son ciertos –

- Tan sólo lo presiento –

- No puedes Daiana, amabas sabemos que las apariencias engañan – su tono elevó.

- Bien… - dije tratando de no expandir el desacuerdo – Creo que es hora de descansar, mañana tenemos trabajo – puse excusa.

- Ok – asintió levantándose con Atziri de los sillones. Después de darnos las buenas noches abordaron el elevador de nuevo. Me quedé sola en el hogar, quedando dormida con lentitud, sin poder sacarme a Georg Listing de la cabeza, sólo Georg…




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miércoles, 26 de agosto de 2009

Cap. 2 < Empiezas a sorprenderme >

Hola Hola! Buen miércoles, ya a la mitad de semana. Nuevamente les deseo suerte en la escuela, hay veces que es un poco pesada.
El capítulo de hoy ya aquí presente, disfrutenlo y comentenlo! ^^ Saludos.





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- Mucho gusto – me dijo el rostro que poseía la impactante mirada. Para mi tonta fortuna todos acallaron la voz y en la música hubo un cambio de volumen.

- Mucho gusto – murmullé por lo bajo. Su mirada llegaba a intimidar.

- Georg Listing. ¿Tú? – preguntó con amabilidad. Dejé el temor atrás y aterricé mis ojos en los suyos. Hermosos. Verdes, pequeños y un cuanto rasgados.

- Daiana Constanza, pero solo dile Daiana – las palabras me las quitó Elisa, contestando por mi. Se escuchaba un cuanto molesta, su cambio de humor me desorientó. Soltó su copa en la mesa y se levantó de aquel sillón de piel, después eliminando las arrugas del vestido.

- ¿E…? ¿Qué pasa? ¿Acaso no se iban a quedar un rato más? – dijo Bill con la mirada asustada al ver que Elisa comenzaba a tomar sus cosas.

- Nunca lo confirmamos – contestó ella. En definitiva estaba molesta – Gracias por la copa –

- Hey tranquilas ¿Cuál es su problema? Apenas nos estamos tratando – ahora el otro gemelo el que hablaba. Tom Kaulitz.
Atziri lo miró asesinamente y después se defendió, nos defendió en realidad…

- ¿Problema? Ninguno – Atziri frunció los labios – Y no somos perros para que nos tranquilicen. Si te fijas tenemos cara, cabello y pechos de humano –

- Si, créeme que de eso ya me di cuenta. MUCHA cuenta – asintió Tom con una sonrisa pícara, por obviedad refiriéndose a los pechos. Este comentario le dio mucha cuerda a mi amiga para seguir con la discusión.

- Em… ¿Nos disculpan un momento? – les pregunté a los chicos no precisamente queriendo obtener algún tipo de respuesta, pues en menos de segundo ya jalaba a mis amigas hacia otro rincón, de una forma brusca.

- Explíquenme que carajos les sucede – Dije cuando los Tokio se mantenían lo bastante lejos, por lo menos para poder escuchar. Mi cuerpo adoptó una posición tranquila, pero por dentro estaba gritando. Así era como mantenía mi furia la mayoría de las veces, al menos… al menos que mi hicieran explotar.

- ¿Qué nos sucede? – Elisa puso las manos en la cabeza y echó a reír; a burlase más bien – Daiana, no. ¿Qué te sucede a ti? Tengo a Bill Kaulitz en las redes de mis encantos y tú siendo `` La Señorita Parrandera ´´ por alguna extraña razón quieres marcharte de la fiesta del año apenas dada las dos de la madrugada –

- No me siento bien – logré decir entre suspiros.

- … Y como excusa pones el trabajo – continuó.

- Elisa no me siento bien – comencé a irritarme y elevé algunos grados mi voz.

- Vamos, luego nos preguntas que nos sucede siendo tú la de la rara actitud –

- ¡NO ME SIENTO BIEN! – por lo visto acabé con el problema. Mis dos amigas se quedaron perplejitas a mi reacción. Una vez más los tímpanos me zumbaban por la música que había estado escuchando toda la noche, toda esa larga noche.

- Perdón, no quería exaltarte – contestó Elisa pasándome un mechón de mi cabello detrás de la oreja.

- Lamento esa discusión con Tom Kaulitz pero es que… ¡demonios! Realmente se le sube la fama a la cabeza – Atziri dio un taconazo al suelo iluminado para descargar el enojo.

- No nenas, no es su culpa… -

- Te afecta lo de encontrar a tú chico ¿cierto? – Elisa me miró, me miró con compasión tal vez.

- Sí. Me afecta y cada segundo más – di una bocanada de aire – Mejor ustedes sigan divirtiéndose, me marcho a descansar –

- No – Atziri movió su dedo de un lado a otro – Las divas jamás descansamos – En tres segundos Elisa la ayudó para tirarme de la mano, obligándome a regresar y quedarme junto a ellas en el rincón opuesto. En el perfecto rincón…

- Suerte con las miradas `` Daiana Listing ´´ - Elisa murmuró en un tono seductor esa frase a mi oído, no pude evitar una risa boba. Por lo visto ya se había dado cuenta del juego que Georg provocaba a practicar.

- Un rato más a nadie le afecta – Elisa habló con autoridad hacia los chicos, noté que sus sonrisas empezaban a escapar. Ella siguió su camino al igual que Atziri, cada una con uno de los gemelos Kaulitz.
Sin darme mucha cuenta me quedé admirando como una completa idiota la escena, ahí parada, justo en frente de los sillones.

- Daiana – La voz de Georg me sacó de mi nube de pensamientos - ¿Por qué no te sientas? – Me dijo un poco extrañado, a la vez que daba un par de palmaditas al lugar disponible a su izquierda.

- Oh, gracias –

- ¿Bebes? – levantó una botella de `` Jack Daniel´s ´´ y con habilidad la abrió. Limitándome asentí no sin antes acomodarme cruzando la pierna en el mullido sillón.

- Hablemos de ti – me estiró el vaso con la bebida en las rocas.

- ¿Qué quieres que te diga? – lamí mis labios después de dar un trago.

- No lo se – pasó sus brazos al respaldo del sillón con delicadeza, sentí su rosee por mis hombros – Sólo dime, como eres tú –

- Puedo ser de diversas formas. Depende quien y como me traten – exageré la seducción en las palabras, más de lo suficiente.

- Ja, eso me agrada – rió - ¿En resumen? – preguntó tratando de llegar a una descripción más exacta.

- En resumen – agité mi bebida haciendo tintinear los hielos contra el vidrio del recipiente – Puedo ser buena o mala. Puedo ser el cielo o el infierno. Puedo ser Batman o puedo ser el Guasón ja, tú decides –

- Eso no me agrada. Eso… -

- ¿Te excita? – pregunté sin ningún tipo de vergüenza.

- Mierda ¿Acaso lees mentes? – bromeó, le seguí la risa, había sido una respuesta original a comparación de muchas que había escuchado.

- Tres premios musicales está noche ¿uhu? Les ha ido bien – cambié el tema. Efectivamente en la ceremonia de premiación consiguieron casi toda la atención.

- Exacto. Es asombroso el apoyo de nuestros fans – contestó con dificultad debido al nivel de la música.

- Disculpa… no te he escuchado – confesé, solo había observado sus labios moverse pero no pude distinguir las palabras. En menos de tres segundos tuve esos verdes ojos a pocos centímetros de mi cara, pude sentir su tibio aliento y el olor de su colonia, con su dedo índice aparto el cabello de una de mis orejas, sus labios definidos se dirigieron con perfecta suavidad hacía mi oído y fue en ese momento que repitió la frase la cual no había escuchado.

- ¿Fumas? – Georg trató de extinguir el silencio que se empezaba a hacerse presente después del conquistador momento. Sacó de uno de los bolsillos de su chaqueta negra unos `` Malboro ´´ rojos.

- Sólo en ocasiones especiales – dije ya sin hacer caso a mi bebida que aún aguardaba en mis manos.

- Esta es una ocasión especial ¿No? – Georg aplicó un tono sensual. Tomó un cigarro de la cajetilla y después la deslizó por la mesa que teníamos en frente, justo haciéndola quedar a unos centímetros de mi lugar.

- Eso ya lo veremos – dije con el toque misterioso inclinándome un cuanto hacía la cajetilla, siguiendo el juego una vez más, el juego que Georg invitaba a practicar…


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lunes, 24 de agosto de 2009

Cap. 1 < Conóceme >

``Conóceme´´ El primer capítulo de `` Ensueño ´´ ^^.
Les deseeo buen inicio a clases a tod@s aquell@s que lo han echo el día de hoy. Gracias por leereme y por dejarme comentarios, en verdad los aprecio y tomo en cuenta. Este Capítulo de hoy se lo dedico a una muy buena amiga y fiel leectora del fic en una ocacion muy especial. !!!Feliz Cumpleaños Arlett!!!. Buen Día a Tod@s! :)




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- ¡Oye! Espera… - volví a escuchar la voz por segunda vez. Un tono claro y definido era lo que me llamaba la atención. Decidí no dar más rodeos y con delicadeza giré mi cuerpo. Su estatura fue lo que me dio el primer impacto; en efecto era el. Bill Kaulitz.

- ¿Si? – le pregunté con un instinto desinteresado. Su mirada lucía esplendida, ilusionada.

- Disculpa – tartamudeó – Bill Kaulitz, mucho gusto – me extendió su mano con esos dedos esqueléticos y kilométricos.

- Supuse que eras tú – dije con tono familiar – Mucho gusto por igual, Daiana Constanza –

Se produjo un silencio bastante incómodo con una duración un cuanto extensa; comencé a desesperarme. ¿Acaso me quería coquetear y no sabía como hacerlo? Lo dudaba. Casi siempre las celebridades tienen éxito en eso.

- Bien. ¿Me disculpas? Mi destino al tocador sigue en pie – afirmé encontrando la excusa perfecta par huir del incómodo, y un tanto raro, momento.

- ¡No! – Bill elevó el tono de la palabra, noté que segundos después se arrepentía de ello – Perdón, te voy a ser sincero y directo –

- Es lo que estoy esperando desde hace un buen rato – no pude controlarme y torcí los ojos.

- Bien, eres muy bella – agachó la cabeza – Sin embargo, tú amiga, tú amiga la que está en la pista, la del cabello perfectamente chino, me ha hipnotizado – soltó una risita torpe. Al oír la frase me desilusioné un cuanto; todo el juego de miradas que habíamos estado llevando no era con la intención que yo creía.

- ¡Felicidades! – levanté los pulgares en un gesto de hipocresía. Sin pensarlo más con pasos acelerados entré al baño de damas mientras la vista periférica me permitía observar el gesto de Bill, en shock. Cuando logré cerrar la puerta del tocador suspiré un poco, pensando en la situación, una vez más había sido utilizada. La gente tenía la costumbre de utilizarme, ¿La razón? Aún no la se.

Después de estar contemplando mi reflejo en el espejo inconcientemente, saqué mi brillo labial y lo apliqué sin darme cuenta en que parte de mi rostro lo untaba. Tenía la cabeza completamente en otra situación, me sentía utilizada, pero lo que más angustiaba a mi ser era el echo de ¿porque le daba tanta importancia a un desagradable encuentro?...

- Daiana, em… ¿Cómo te lo digo? El gloss es únicamente para los labios – Elisa se comía la risa. Acababa de entrar al tocador.

- Amm… ¿qué? – no capté sus palabras. Ella se limitó a contestar moviendo su cabeza hacia el espejo, lógicamente para que yo también lo hiciera.

- ¡OH DIABLOS! – rompí en risas al ver mi reflejo. Mi cara tenía aquella sustancia pegajosa en cada rincón, el recipiente de el brillo labial se encontraba ya prácticamente vació, me costaba trabajo sostenerlo debido a que mis manos también estaban lo bastantes `` brillosas ´´ como para hacerlo resbalar.

- Jajaja, ven, deja que te ayude – tomó un trozo de papel higiénico y lo talló por toda mi cara – Sabes eres un desastre –

- Ja, el burro hablando de orejas –

- Bueno tengo que admitir, tu `` accidente ´´ con el maquillaje a sido lo más entretenido de la noche – confesó mientras yo abría el grifo del lavamanos.

- ¿A que te refieres? – contemplé como el agua salía a presión de la boquilla.

- Ningún hombre capturado aún, bueno ninguno que valga la pena – contestó.

- Eso va a ser imposible. Ningún hombre en el planeta vale la pena – mentí con una cierta diversión.

- Entonces eso quiere decir que… ¿Eres lesbiana? – fingió pánico.

- Jajaja tonta – apreté el botón del secador para manos – Sabes que los hombres son mi debilidad, son mi talón de Aquiles –

- Oh, espera, esa es la razón por la cual hace unos segundos tu cara olía a caramelo – Elisa me dijo, no precisamente en tono de pregunta.

- Esa es la razón – reafirmé.

- Por lo menos ya has visto alguien decente aquí ¿no? – Elisa dio un pequeño brinquito para acomodarse el vestido – No te quejes, ni siquiera Leo Di Caprio me ha convencido esta noche – bromeó.

- Am… ¿y que si te digo que tienes un pretendiente? – dije recordando el asunto del vocalista de Tokio hotel.

- Depende quien sea – fingió desinterés, pero noté en lo profundo de sus pupilas que la idea le emocionaba.

- ¿Qué tal Bill Kaulitz? – chasqué los labios.

- Ahí el asunto se torna diferente – sonrío ladeando la boca. Alborotó su cabello con una mano haciéndolo parecer un cuanto afro mientras que con la otra acomodaba su brassier.

- El juego ha empezado. Mi juego favorito: Seducir – Elisa empujó con precisión la puerta del cuarto de baño y nuestros tacones volvieron a dar fuerza. Sonreí. Si algo sabía hacer mi amiga, era coquetear, a veces yo fallaba en ello.

- Elisa… - interrumpí su camino con dirección a Bill, quien se encontraba en uno de los rincones de la pista, ya rodeado de varias fans.

- Aha – contestó ella un poco fastidiada por mi interrupción.

- Sólo ten cuidado, es un cuanto idiota – le guiñé un ojo. El `` Idiota ´´ era debido a la sorpresa de conocerlo de tal forma, usándome como puente para hacer un ligue. Elisa levantó los hombros y se dirigió hacia el `` Señor Kaulitz ´´.
Me quedé abandonada en medio de la pista. No tuve remedio que volver a seguir el ritmo de la melodía que en esos momentos sonaba, de lo contrario parecería un fenómeno estorbador. Bailé con varios chicos cuyas personalidades no me atrajeron ni de lo más mínimo. Admitiendo las cosas, Bill me había llamado la atención… bastante. Ninguna mirada dentro del `` After – Party ´´ me había conquistado como aquella, pero, ahora era diferente, no había remedio. Elisa seguramente estaría divirtiéndose con él, y eso me alegraba. La felicidad de mis amigas era la mía también.

- ¡EA EA! vamos vamos… ¡mueve mueve! uuú uuú – Atziri salió de la nada tratando de animarme en la pista, ella siempre lo lograba. Juntas éramos el centro de toda reunión, sacábamos sonrisas, inventábamos pasos, algunos ridículos y otros bastante originales, pero podíamos hacer que la persona más amargada del país se moviera.

- Ja ¡Basta! – le ordené. Ya para esas rotundas horas de la madrugada estaba irritada y soñolienta. También todo lo que había sucedido me empezaba a afectar, como una voz retumbante en mi cerebro.

- Uy – Atziri puso sus manos a la altura de la clavícula – Parece que a la señorita Daiana Constanza se le han subido los humos –

- No es eso. Estoy solo un cuanto cansada –

- ¿Un cuanto? – se burló – Yo diría un `` mucho ´´ -

Me dio una palmadita en el hombro, pareciera que telepáticamente nos pudiéramos comprender. Me jaló y zangoloteó un poco, lo cual funcionó, pues casi por arte de magia en unos segundos volví a retomar el ritmo de la canción. Las luces neon de colores se reflejaban en nuestras mejillas y formaban varios circulitos en el piso, me distraje tratando de pisarlos mientras movía las caderas, pero el pensamiento seguía ahí. ¿Qué nunca conseguiría un hombre que me tomara r-e-a-l-m-e-n-t-e en serio?

- Ya conseguirás a un chico – me aseguró Atziri descifrando mis pensamientos – Sólo relájate y llegará –

- Claro – aseguré con una sonrisa desganada - ¿Y que tal todo con el tal Gustav? – cambié el tema.

- Ush… no puedo divertirme con un chico porque ustedes deducen que me casaré con él jaja – infló ligeramente sus cachetes de una forma cómica – No pasa nada, solo bailamos ¿Ya? –

- Ya – asumí como niña regañada.

- Bueno… No está nada mal pero, ¿Has visto a los gemelos Kaulitz? –

- Sólo al tal Bill, por desgracia – las últimas dos palabras las dije para mis adentros.

- Espera ¿Elisa está con él cierto? – sus ojos se abrieron más de lo normal.

- Cierto – ahora me empezaba a hartar del tema.

- ¡La envidio! – Dio una tremenda carcajada, pero aún así no paró de bailar – Bueno, el otro gemelo queda disponible, y… créeme que está mejor -

¿Qué acaso todos los chicos de Tokio Hotel son perfectos? Pensé.
- Tom Kaulitz. Guitarrista. Estilo Hip – Hop, algo así como Sean Paul – resumió su descripción en cinco segundos. Lo identifiqué de inmediato. Sentado junto a Bill y junto a… Elisa.
Los pies comenzaron a arderme de una forma indescriptible y los tacones ya se marcaban en ellos, mi cabeza daba vueltas, comencé a marearme.

- Creo que es hora de que nos vallamos – Atziri hizo algunos pucheros a mi propuesta pero luego aceptó. Caminamos hasta esa esquina, esa esquina llena de rostros perfectos, sin un mínimo defecto. Noté varias copas vacías en la mesa y luego me enfrenté a las caras…

- Elisa, debemos irnos – mordí mi labio como señal de molestia. Varios chicos en la mesa nos ``inspeccionaron ´´, después asintiendo con la cabeza. Elisa frunció las cejas ligeramente al oírme, por lo visto estaba llevando acabo una plática muy placentera con Bill. Ella entre abrió sus labios para responderme pero la compañía le robó la frase…

- Am ¿Daiana cierto? – dijo Bill tratando de recordar mi nombre. Asentí sin verlo a los ojos - ¿Por qué no se quedan un rato más? Puede ser divertido –

- No lo creo. Mañana tenemos bastante trabaj… - corté la excusa justo cuando me topé con esos ojos. No los ojos de Bill. Era una mirada nueva, con más sentimiento y fuerza. Una mirada incluso mejor que la del gemelo Kaulitz. Una mirada hechizante…

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jueves, 20 de agosto de 2009

Ensueño: < Prefacio >

Este es el Prefacio de el nuevo Fic `` Ensueño ´´. Aclaro que es una nueva historia, en pocas palabras no tiene nada que ver con `` Trama Irrepetible ´´.
Disfrúten!


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Mi cuerpo empezaba a sentir el ritmo de la música. Los tacones plateados que llevaba puestos marcaban sonido. El humo y las luces del lugar se entreveraban por los huecos que mi cuerpo, al moverse, dejaba. Los tímpanos comenzaban a molestarme por el volumen de la canción; no le di importancia y seguí moviéndome. Chasqueaba los dedos al ritmo de la batería y tarareaba la canción; varias miradas no se quisieron perder la escena. Tengo que admitirlo, me la estaba pasando muy bien.
¿Mi nombre? Daiana Constanza. Dejémoselo sólo en Daiana. Nacida en México. Criada en Los Ángeles. Pero ahora, viviendo temporalmente en Alemania; en la hermosa ciudad de Berlín; el trabajo es el que me permitía la estancia en esta ciudad.
Adoro mi trabajo. Ser editora de una revista es mucho más entretenido de lo que parece. Entrevistas a caras reconocidas, famosos en pocas palabras; me permitieron distinguir varios rostros del lugar. Me encontraba en el `` After – Party ´´ de los MTV Music Awards disfrutando del momento y la música por igual.
Seguí divirtiéndome junto al ritmo que el DJ imponía. Varios ojos se posaron en mí con un cuanto de perversidad; no los culpo, esa noche me había esmerado en arreglarme.
Mi figura esbelta estaba cubierta por un vestido negro que en la parte del escote incluía una extensa gama de pedrería plateada, así haciendo juego con los tacones. El cabello lo llevaba suelto, me gusta lucir su color… su color como el de un petirrojo, una avellana, o incluso como el de un coco. Este enmarcaba mi color de piel tan blanca como el marfil, mis grandes ojos y mis labios, un cuanto anchos; que esa noche destacaban por el labial rojo.

- ¡Hey! Te estás robando toda la atención; quítate de ahí o no me dejarás nada ja – me dijo ella, bromeando y escoltándome hasta la barra. Era Elisa, Zeltzin Elisa en realidad, una de mis dos mejores amigas. La conocí por el trabajo al tener el mismo puesto que yo, y por casualidad también en la misma revista. Simpática, alegre, sexy, espontánea, un cuanto sarcástica serían las palabras que la describen a la perfección. Simpatizamos desde el segundo que nos conocimos. Elisa era mexicana de nacimiento también, pero a diferencia mía, a ella si se le notaba. Una suave piel morena, ojos ligeramente rasgados, labios definidos, cabello negro como la noche y lleno de curvas como pequeños resortes la hacían lucir como toda una flor tropical.

- Am… parece que ya has capturado a varios – me dijo cuando nos sentamos a la barra, señalando un grupo de chicos que lucían nerviosos y un cuanto bobos a nuestra presencia.

- ¡Bah! Muy inmaduros – repliqué dándole un trago a la bebida que el bar man me entregó.

- ¿Y que tal esos allá? – Elisa preguntó ahora cambiando de dirección su dedo discretamente. El grupo de chicos era más apuesto, pero me sonaban conocidos, famosos por seguro. Nos quedamos varios segundos admirándolos hasta llegar a una conclusión…

- Famosos creídos – deducimos a unísono, una risa se provocó. Nos conservábamos solteras la mayor parte del tiempo, creíamos que los hombres a veces sólo eran una especie de juego, una especie de pasatiempo. Nos gustaba divertirnos con ellos pero… éramos difíciles de conseguir. De vez en cuando sacábamos la esperanza de encontrar al hombre perfecto, pero cuando creíamos tenerlo, alguna estupidez acababa con el cuento de hadas.

Elisa y yo permanecimos un rato más en la barra, haciendo caso omiso a los coqueteos del bar man. La fiesta empezó a tornarse aburrida… tal vez era por que ningún chico me atrajo lo suficiente. Esa noche todos eran como clones, tratando de lucirse con miradas absurdas, pasos de baile ridículos, guiños de ojos sin encanto ante nosotras. Aburrido simplemente.

- ¿Dónde está Atziri? – pregunté por mi segunda mejor amiga girando la vista por todo el lugar.

- Bailando con aquél chico de cabello oscuro y lentes – dijo Elisa pidiendo el segundo trago. Posé mi mirada sobre Atziri, mi otra amiga que nos acompañaba. Su nombre era Angélica Atziri. Mexicana por igual. No trabajaba con nosotras; pero su trabajo también se juntaba con el mundo del espectáculo. Era diseñadora, creaba y elegía la ropa para varias celebridades. Elisa y yo la conocimos en una sesión de fotos de la revista, el `` click´´ fue inevitable y en pocos días éramos las tres mejores amigas. Atziri al igual que Elisa y yo, llamaba la atención por doquiera. Cabello curveado, mirada seductora, nariz fina, tez morena y una pícara sonrisa eran sus mejores atributos.
Creo que únicamente para ella la fiesta valía la pena. Lucía bastante divertida con el chico que acompañaba sus pasos, el cual me sonaba también conocido…

- Gustav Schäfer. Baterista del fenómeno `` Tokio Hotel ´´ - afirmé a los cinco segundos de inspeccionarlo. Él tomaba de la cadera a Atziri, casi apoderándose de ella.

- Los he escuchado. Me puedo nombrar casi una fan. Su música es muy buena y… son apuestos ja – río Elisa pasando la lengua sobre sus labios, una táctica de ella, una táctica de seducción.

- Sí. Su música es excelente… pero creo que son un poco caprichosos. Tú sabes, son famosos –

- Pequeño gran defecto – confirmó leyéndome la mente.

- ¿Otro trago señoritas? Cortesía de la casa – el molesto bar man interrumpió.

- No. Tengo que redactar un artículo del evento… y para ello tengo que estar sobria, de lo contrario no recordaré nada – contesté en seco, resumiendo la razón por la que estaba ahí: El trabajo. Con las yemas de mis dedos empujé ligeramente la copa que nos acababa de entregar, en ella pude notar como una especie de pastilla efervescente se deshacía.

- Ah… y la próxima vez se más hábil – complete mi cruda respuesta hacia el Bar man sacando la pastilla de la bebida y prácticamente aventándosela a la cara. Los tacones de Elisa emprendieron rumbo a la pista y los míos hicieron coro.

- ¿Qué era eso? – me preguntó ella refiriéndose a la pastilla mientras su cuerpo comenzaba a entender el ritmo y su cabello chino se alborotaba al ritmo de la música.

- Una pastilla `` relajadora ´´. Anestesia en una pequeña cantidad – Elisa se asombró un poco a mi respuesta – El cantinero quería jugar una noche con nosotras… -

- Pero eso nadie lo logra – dijo completando la frase. Dediqué una sonrisa y comenzamos a emprender ritmo. Cotilleo a favor de nosotras se alcanzaba a escuchar en los alrededores y las miradas eran imperdibles.

- Creo que le hemos robado el puesto a Paris Hilton. Somos el hit de la noche – dijo Atziri uniéndose a nosotras a la vez que lanzaba un gesto sensual a un chico, el acto siguiente fue el casi desmayo del mismo.

- Gustav Schäfer ¿aham? – logré que Atziri se sonrojará.

- Lindo chico, pero… nada especial – se defendió.

- Mientes mujer – remató Elisa tratando de acabar con el tema.

- Tal vez – contestó dando una mirada feroz en burla. Reí. Eran mis dos mejores amigas porque me comprendían. Comprendían el glamour y vanidad que llevaba en la sangre por que ellas también lo poseían. Éramos parecidas… pero cada una llevaba consigo su toque especial, lo cual nos convertía en únicas.

- Te lo dije, son apuestos – Elisa me dijo después de que ya llevábamos un buen rato en la pista.

- ¿A que te refieres? – abaniqué con mis manos un poco de aire, el bochorno comenzaba a apoderarse de mi, el movimiento de mis manos se convirtió sexy lo cual pareció excitar a varios rostros masculinos.

- Tonta. Mira hacia tu izquierda – obedecí las instrucciones de mi amiga y giré la cabeza con discreción. Distinguí a Gustav otra vez entre la multitud, y ahora con acompañantes… Tokio Hotel. Ciertamente todos eran bastantes apuestos, pero una mirada me cautivó de inmediato; ojos ahumados en sombra negra. Rastas negras con la punta en blanco. Tez blanca casi como la de un vampiro… Bill Kaulitz.
El juego de coqueteo empezó. La fiesta volvió a cambiar de parecer, ahora comenzaba a intrigarme. Sus ojos cruzaron con los míos un par de veces, todo al ritmo de la música. Era bastante atractivo, pero… no me tenía que fiar de su apariencia, por dentro podría ser una diva como la mayoría de los egos de celebridades que me había topado.

- Mi maquillaje necesita un retoque – murmullé al oído de Elisa, parecía bastante centrada en la fiesta que no insistí para que me acompañara. Con pasos firmes y seguros emprendí el camino hacia el tocador. Las miradas me devoraban y otras trataban de desnudarme únicamente con los ojos. Miradas perversas, menos una, la de Bill que hace unos segundos había estado admirando…

- ¡Oye! – escuché una voz clara dirigida hacia mi en mis espaldas. Supuse que era él. Tenía que ser él…

Espero que les alla agradado el inicio de esta historia. Nos vemos por aquí el 24 de este mes a las 5:oo pm. Besucoz.

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miércoles, 5 de agosto de 2009

Cáp.52: La Boda


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Quedé dormida entre películas y emociones, en la suite de Angie. De una forma u otra desperté en mi suite, junto al hombre que en pocas horas se convertiría en mi esposo. Tenues rayos de luz se colaban por los huecos que la pesada cortina dejaba, me paré de la cama para inspeccionar el clima, aparté con la punta de mis dedos la cortina, y satisfecha di media vuelta cuando pude apreciar que el sol estaba imparable…

- Hoy nos casamos amor – apenas susurró Georg quien se tallaba los ojos. Acababa de levantarse.

- Hoy – acompañé su susurro después de unos segundos, cayendo en cuenta de lo futuro. Me sorprendió que había podido dormir como un ángel a pesar de la emoción y… los nervios.

- Oh vamos nena, no llores o me contagiarás – me dijo cuando notó que mis mejillas se transparentaban a través de las lágrimas, las cuales aumentaban. Se acercó y hundió mi cabeza en su cabello…

- Turn around, i am here… - su voz empezó a entonar la canción; una voz grave y desentonada claro, pero aún así era maravillosa. No ayudó para el llanto, al contrario, lo aumentó; no era un llanto desesperado y triste, era un llanto de felicidad, nostálgico. Nuestras miradas cruzaron, se detuvo ahí. Tomó con suavidad mi mano y la posó en su pecho, en el lado izquierdo; sentí la palpitación de su corazón, era acelerada, se distinguía perfectamente.

- Cada vez que estas cerca es así – dijo refiriéndose a las constantes golpecitos de su corazón. Reímos. Volvió a entonar la canción, una vez más…

- Turn around, i am here… -

- If you want it’s me you’ll see. Doesn’t count, far or near. I can hold you when you reach for me – complete. Suspiramos con delicadeza y nuestra mirada se quedó fija, uno al otro; no dije nada al igual que el tampoco. No era necesario. Las palabras ya no podían expresar ni la más mínima parte de lo que sentíamos.
El sonido estruendoso de la puerta nos sacó de nuestro ensueño, aunque no por completo; me limité a contestar…

- Pase, está abierto – la puerta rechinó junto a los pasos de Marie quien acababa de entrar. No tardó ni un segundo para que el maquillaje que llevaba se escurriera sobre el contorno de sus ojos al admirarnos a Geo y a mí. Corrimos a consolarla en brazos; Marie tampoco habló, al parecer Geo había heredado lo de aprender a leer miradas.

- Tu padre… – empezó Marie quebrando la voz – Tu padre a mandado una carta – le extendió un fino papel amarillento a Geo. Él sin mucho afán lo tomó y comenzó a leer; las letras se trasparentaban debido a la luz, pude descifrar las palabras…

Georg: Hoy es el día en que te casas. Hoy es el día de tu unión. Quiero disculparme por mi poca presencia y nuestra mala relación a lo largo de tu vida; solo no se me relacionar. En verdad no sabes cuanto te quiero y lo mucho que estoy orgulloso de ti en todos los aspectos; en tu carrera como músico y ahora… en tu matrimonio que en pocas horas vas a conceder. Geo, cuídala mucho. Cuida a tu madre y a Koni, que por cierto es muy bella según las fotografías de los paparatzziz. Son mujeres muy importantes. Déjame decirte que hoy será el mejor día de tu vida. Feliz boda ¡! Feliz día ¡! Feliz vida ¡!. Te quiere, papá.

Finas gotas de los ojos de Georg humedecieron el papel; sonrío; sonreímos en realidad; dobló el papel con sumo cuidado, así guardándolo en una cajita. El día ya era excelente, y ahora, se mejoraba poco a poco, en cada instante. A su lado lo abrasé; aún no lo podía creer, estaba a unas horas de casarme.

- Buenos días tortolos ¡! – Tom entró a la habitación sin previo aviso – Oh, espero no interrumpir nada – dijo al notar nuestros rostros nostálgicos.

- Eh no, no interrumpes nada – mintió Georg agachando la cabeza para disimular los mojados ojos; no quería convertirse en motivo de burla para Tom.

- Estas llorando ¿? ¡! – preguntó Tommy emocionado. Las carcajadas de su parte comenzaron; lo ignoré hasta el momento que la risa paró y escuche algunos sollozos. Me di cuenta, ahora el llanto se había apoderado de Tom; era obvio, su hermano y uno de sus mejores amigos se casaban.

- Ahora quien llora ¿? – respondió Geo en tono burlón. Terminaron el momento chocando los nudillos de sus manos.
- Basta de lágrimas o la novia no podrá maquillarse de lo irritados que estarán sus ojos – dijo Marie desenvolviendo un pequeño pañuelo que llevaba en su bolso, secó mis pómulos de una forma maternal.

- Dónde está mi bebé ¿? – La tía Caty entró desesperada a mi habitación; tomó mi cabeza en sus brazos – Oh ¡! No lo puedo creer todavía, mi bebé se casa –

- Así es, nuestra bebé – agregó John llegando unos segundos después. Lloraron. Lloraron produciendo que esa oleada de felicidad a través de lágrimas se volviera a apoderar de nuevo a lo largo de la suite.
Zel llegó junto con Bill, los padres de ambos llegaron también. Saludé a los padres de Zeltzin y Angie; hace años que no los veía; los extrañaba también pues habían cooperado bastante con mi infancia.

- Ya temprano y todos llorando ¿? – Se mofó mi Sis quien entraba a la habitación con una lata de refresco en la mano – Ni siquiera se han casado y este lugar ya necesita unas cuantas cajas de pañuelos –

- Todos saben que lloran por mi; mi extrema belleza los hace caer hasta el llanto – Tom le quitó la lata de las manos, dio un trago. Angie hizo pucheros, pero lo perdonó cuando el le lanzó un original abrazo.

- Exacto Thomas, lloramos por ti – le apoyó su gemelo con sarcasmo.

- Sabes que si – contestó Tom.

- Aha… - Bill siguió como aliado con el sarcasmo.

- Ay por dios ¡! Bill Kaulitz hasta el día de tu boda vas a pelear con tu hermano ¿? ¡! – Simone puso una de sus manos en la cabeza y comenzamos a reír.

- Claro mamá; es tradición jaja – contestó el entre risas; el acto siguiente fue un lindo abrazo a su gemelo.
Era imposible ignorar la felicidad y buena vibra que se sentía en cada parte del aire. No había nadie que no sonriera en la habitación. Posiblemente el día más especial y hermoso de mi vida entera estaba pasando justo allí. Me sentía realmente bien. La luz de afuera en cada instante aumentaba, iba de acuerdo con mi felicidad. Una luz radiante, sin defectos, una luz que me dirigiría a un momento único, el matrimonio.

- Las novias se tienen que poner bellas – dijo Sam en forma de saludo desde el marco de la puerta.

- Eso es imposible. Más bellas sería imposible – agregó Geo mientras tomaba mi mano; no la soltó hasta que le fue difícil seguir sosteniéndola debido a la distancia. Zel y yo salimos de la habitación dejando los murmullos y sonrisas atrás. Caminamos junto con Samy por el pasillo; los buenos deseos de su parte no paraban. Zel al igual que yo contestamos con una sonrisa, las palabras se habían acallado debido a los nervios y ansias que empezamos a sentir.
Después de varios pasos por pasillos y elevadores dimos directo a una especie de `` spa ´´. Daba la impresión de limpieza y tranquilidad por su color blanco y azul celeste. Varios rostros se emocionaron a nuestra llegada, `` Las estábamos esperando ´´ es lo que se escuchó repetitivamente…

- Bueno chicas, están en muy buenas manos. Las dejo para que se sientan cómodas; me iré a arreglar en la suite – Sam nos señaló a varios de nuestros estilistas – Las damas de honor llegaran en un rato para que también las transformen –

- Gracias Sam, gracias por todo tu apoyo en este evento. Haces que el sueño echo realidad siga continuando – Zel guiñó un ojo.

- No hay de que; ese es mi trabajo – Samantha retrocedió unos pasos y nos contempló – Oh son hermosas – ahora sus ojos se convertían en pequeñas cuencas de lágrimas que poco a poco empezaron a desbordarse.

- Sam… - quebré la voz, pero sonreí.

- Estoy bien; es solo la emoción – sus pasos se dirigieron a la salida del spa, unos pasos endebles – No se preocupen de los invitados, yo me encargo de eso – Samy dijo elevando la voz cuando cruzaba el pasillo; el sonido de sus tacones se hizo muy tenue hasta desaparecer.

- En unas horas estaremos usando un vestido de novia y dirigiendo nuestros pies al altar mientras todas las miradas de los invitados, más de trescientas personas, se posan sobre nosotras – Zelt me volteó a ver, con casi fuego en la mirada.

- Si tratas de ponerme nerviosa, te informo que lo estas logrando – bromeé.
Quería compartir la emoción junto a ella a lo largo de la transformación, pero no fue posible. Los estilistas nos separaron. Después de un relajante baño de espuma, me cubrí con la bata templada y coloqué una toalla en mi cabello…

- Koni ¿? Koni de Listing ¿? – preguntó un chico bronceado, con el cabello teñido de rubio platinado y fuertes músculos que se marcaban a través de su camisa.

- Si, soy Koni – recapacité lo que el chico me dijo – Koni aún. Koni de Listing en un par de horas –

- Perfecto – sonrió – Seré tu estilista – mencionó su nombre el cual olvidé al instante. Mi mente solo tenía lugar para dos palabras: Boda y Georg. Era más que un sentimiento lo que sentía por él. Ni en una sonrisa ni en un millón cabía la felicidad, la felicidad por lo futuro. Cerré los ojos mientras me sentaba en la curiosa sillita; me dejé llevar. Con el ipod en mano y un poco de valor dejé que el chico me convirtiera. Mi cuerpo se relajó.
Pensé en mis tíos; su sobrina, que era como su hija, se casaba. Fue ahí cuando noté que existe un asaltante de tiempo, los años se habían esfumado como agua. Aún recordaba como si fuera ayer todas las pijamadas con mis hermanas, las tareas del colegio que realizábamos juntas, las bromas, los días tristes en los que nos acompañábamos con un par de revistas y varios litros de helado sabor algodón de azúcar las mayorías de las veces, los campamentos, fiestas, en fin, emociones, recuerdos que nunca iban a ser sustituidos ni mejorados.

- Lista cariño – dijo el estilista después que mi ipod había recorrido varias canciones, me sacó de mis pensamientos – Te puedes ver en el espejo –

- Ok – contesté tratando de tallar mis ojos, cosa que el me prohibió con la excusa del maquillaje. Giré mi cuerpo y el reflejo del mismo apareció ahí.

- Que pasa ¿? No te gusta ¿? – Dijo notando que mis ojos se irritaban al punto de casi llorar – No no llores ¡! Lo podemos arreglar ¡! –

- No. Es perfecto – apenas me salieron las palabras. Parecía una princesa de aquellos cuentos eternos. Mi cabello estaba lacio pero con algunos mechones hechos caireles, un crepé intacto nacía arriba de mi frente en donde se posaba a la perfección la pequeña tiara de diamantes negros y blancos. Mis ojos ahumados en la sombra negra, labios jugosos con un toque rosa, piel perfecta con un toque bronceado.

- Te gusta nena ¿? Entonces no llores porque arruinarás mi obra de arte ¡! – el chico me sacó una sonrisa. Sin dudarlo dos veces lo abrasé; orgulloso de su trabajo me correspondió.

- Bien, supongo que ahora tendré que descubrir el vestido – le dije. El un poco confuso asintió. Nos dirigimos a uno de los cambiadores. Al abrir la puerta descubrí que las sorpresas no acababan, el vestido estaba colgado, justo en frente mío.

- Vaya, si yo fuera mujer te lo robaría – dijo él atónito admirando el vestido con delicadeza, pero no más que yo.

……………………

- Wow, luces hermosa – dijo mi estilista cuando ya tenía zapatos y accesorios puestos, por supuesto el vestido también. Respondí con un sincero `` Gracias ´´. Me aproximó hasta un pasillo. La puerta en frente de mi abrió con delicadeza…

- ZEL ¡! –

- KONI ¡! –

Nos abrazamos con una fuerte fuerza después de batallar un poco con el volumen de nuestros vestidos. Mi hermana lucía radiante.

- Tu vestido ¡! Es digno de una princesa ¡! – dijo Zel. Agaché la cabeza para admirarlo una vez más. Un corsé blanco strapless se ajustaba a mi cintura, tenía bastantes detalles en color negro, el ajustado corsé resaltaba debido que de el nacía la falda con bastante volumen, pocas flores negras se salpicaban en esta. Hermoso. No dejaba de admirarlo.

- El tuyo también… - perdí mi mirada en el vestido de Zel. Al contrario del mío era negro, strapless por igual. La falda de esta no tenía tanto volumen a comparación del mío, pero la cola que parecía kilométrica lo hacía maravilloso. En la parte de arriba tenía varios detalles en blanco, brillantes. Su cabello había sido alaciado y después recogido en un chongo que dejaba libres pequeños mechones perfectamente colocados. El maquillaje era muy similar al mío.

- Y estos… son para alcanzar a mi futuro marido – dijo Zel recogiendo la cola del vestido, torció su tobillo para poder obtener la mejor vista de unos tacones bastante altos, los señaló. Zelt no era baja de estatura, al contrario. Aún así Bill le sacaba bastantes centímetros.

- Ja – reí levemente. Nos observamos y otro abrazo se soltó con naturalidad. Era una felicidad interminable; me casaba, y como si fuera poco mi amiga, mi hermana en realidad, también.

- Oh por dios ¡! Que ya abrieron la juguetería ¿? Porque aquí se están escapando las muñecas ¡! – Angie nos piropeo al cruzar el pasillo. Mayiss reía junto a ella.

- Lucen increíbles ¡! – Las observé una y otra vez. Dos vestidos idénticos las vestían. Tirantes finos y figura ajustada con una flor de tela añadida a la altura de la cintura. El de Angie en negro y el de Mayiss blanco. Sus cabellos estaban totalmente lacios y el maquillaje era dulce, armonioso y claro.
Nos encontrábamos allí admirándonos la unas a las otras sin parar; Angie y Mayiss riendo de los, tal vez, absurdos nervios que nos invadían a Zel y a mi. Un `` Tranquilas, todo saldrá bien ´´ de Mayiss y un `` Relájense, hoy es su día ´´ de Angie nos alentó un poco.

- Constanza y Zeltzin ¿? – nos interrumpió uno de los organizadores del salón.

- Si ¿? – contestamos y preguntamos a la vez.

- Es hora – una sonrisa de compasión se dibujó en el organizador al notar que nuestra mirada se atemorizaba.

- Las esperan ya todos en el salón. Síganme por favor – insistió al notar que no nos movíamos. Angie y Mayiss se despidieron, ellas tenían que tomar su lugar. Partieron.

- Vamos a hacer que este sueño se complete de una vez – tomé la mano de Zel, la cual al igual que la mía mantenía un movimiento temblante. Impusimos los primeros pasos que sonaban delicados y rítmicos debido a los tacones, y seguimos los pesados pasos del organizador.

- Aquí es chicas; buena suerte – el organizador se apartó de una forma amistosa dejándonos en la entrada del salón; la enorme puerta cerrada de madera llegaba a intimidar.

- Una princesa sacada de un cuento de hadas – dijo levemente John tomándome del brazo. Acababa de llegar.

- Divina; mi princesa por siempre. Mi bebé vas a seguir siendo aún así cumplas los 50, 60, 70 y 80 años – alcancé escuchar esas palabras que el padre de Zel le dedicó. La tomó del brazo con delicadeza.

- Estas lista ¿? – pregunté a Zel quien me quedaba a un lado.

- Define estar lista – me contestó mordiéndose con suavidad el labio.
- Ja, te amo. Vamos a hacer esto – contesté tomando aire. Las puertas rechinaron cuando se abrieron delante de nosotros. Miles de sonrisas se esparcieron como una epidemia por todo el salón. John dio marcha para que nuestros pasos comenzaran. Caminamos a lo largo del salón, por aquella carpeta blanca que daba hasta la tarima, que ahora era el altar. A nuestros lados las sillas perfectamente acomodadas por hileras estaban desocupadas de momento, pues los invitados se encontraban delante de ellas, honrándonos de pie a nuestra llegada. Más de trescientas sonrisas nos brindaban, y más de trescientos pares de ojos nos admiraban, algunos que otros llorosos. Al final del lugar, en el altar nuestros ya casi esposos nos dirigían miradas. Pude leer la de Georg, las palabras `` Princesa te amo ´´ eran las que se reflejaban en sus verdes ojos. A su lado, Bill dirigía una mirada similar hacia Zel quien caminaba acompañada de su padre, a un lado mío. En el altar las damas de honor sostenían nuestros ramos de novias, acompañadas de los padrinos, Tom, Gustav y Andreas. Un piano tecleaba a lo lejos; su sonido tenue hizo que me sintiera protegida, mientras que para los demás ayudaba a que las lágrimas empezaran a brotar. Tras varios pasos decididos llegamos a las escalerillas para subir al altar, John soltó mi brazo y el padre de Zel el de su hija, tomaron sus asientos para comenzar la ceremonia. Cada una subió por una de las escalerillas que se encontraban a los lados, Angie y May nos entregaron los ramos y dimos inicio a lo que pronto se haría infinito…

- Buenas tardes; casi noches a todos. El día de hoy nos hemos reunido con los familiares y amigos de las futuras familias Kaulitz y Listing – dijo el juez quien nos señaló con los apellidos – Nos hemos reunido para hacer la unión del matrimonio de estas parejas… - El juez siguió articulando un par de frases más, a las cuales, para ser sincera, no presté mucha atención. Perdida estaba en los ojos de Geo que ese día lucían como nunca; pude contemplar mi reflejo en el arillo de estos.

- Acepto – dijo Georg después que el juez diera la frase comprometedora: `` Georg Listing, aceptas compartir el mismo sentimiento hacia Constanza, hasta el día infinito ¿? ´´. Luego la idéntica frase retumbó en mis oídos, haciéndome salir de la contemplación sobre las pupilas de Geo…

- Acepto – contesté mucho más que convencida.

- Ahora, Bill Kaulitz aceptas a Zeltzin como la mujer que a abierto bastantes puertas en tu vida, y a la cual le sonreirás hasta el día en que la luna deje de brillar ¿? – continuó el juez.

- Acepto –

La frase se repitió para Zel…

- Acepto – contestó Zelt con esa típica dulzura, la cual hizo que mi sonrisa aumentara. Tom se acercó con la almohadilla que contenía los anillos, noté que sus ojos ya estaban húmedos…

- Los anillos que sus manos concederán, será la representación de su unión infinita; pueden colocarlos – permitió el juez. Georg tomó con delicadeza mi mano izquierda, el anillo deslizó fácilmente por mi dedo anular, lo aprecié de nuevo unos cuantos segundos. Coloqué el de Georg que también entró con facilidad. Unimos nuestras manos, el sonido cálido de los anillos tintinear. Me hundí en el cálido beso mientras alrededor escuchaba los sollozos y alegría de los invitados. Acabé el beso con un abrazo, encima del hombro de Georg noté que Zel y Bill ya llevaban los anillos puestos.

- Bueno, no me queda nada más que decir. En nombre de la ley, los sentimientos y el amor, declaro marido y mujer a Georg y Constanza Listing, al igual que Bill y Zeltzin Kaulitz. Que la felicidad los acompañe junto a todas las personas que aman – El juez terminó. El sonido abundante de los invitados se formó de aplausos. Tomada de la mano de mí ya marido, observé a todos. Reconocí caras de la infancia y alguna que otra celebridad. Entre sonrisas, aplausos, vestidos y trajes noté esos ojos azules y el cabello oscuro; Alan por su puesto, no puso objeción, sonrío feliz como todos, incluso levantó sus pulgares cuando notó que lo miraba.

- Entonces, vamos a comenzar la fiesta esposa – Me susurró Georg al oído.

- A comenzar la fiesta esposo ¡! – reí por el juego de palabras. Varios organizadores se apresuraron y en menos de un minuto sustituyeron las sillas por las mesas que ya había visto antes. Quitaron la carpeta blanca, así dejando visible la pista de baile.

- Casadas ya hermanas – Angie se acercó a Zel y a mi, se recargó en nuestros hombros.

- Casadas – confirmó Zel tomando las manos de ambas – Las amo –

- Y crees que nosotras no ¿? – contestó mi Sis. Risas aparcaron nuestros rostros. Los invitados empezaron a rodearnos así saludando interminablemente. El DJ puso música de fondo, tranquilizadora. La cena comenzó. Georg y yo nos acercamos a nuestra mesa, evidentemente Zel y Bill se encontraban ahí, junto a Tom, Angie, May, Gustav, Sam y Andy. Tom se emocionó cuando tenía su plato de lasaña en frente. Lo devoró.

- Un capricho tuyo cuñadito, lasaña – río Zel con cariño. El nos guiñó un ojo. Angie no dejaba de verlo, creo que ese día estaba hechizada con los encantos de Tom, y Tom con los de Angie; pues a pesar de las bastantes chicas que había en el salón, no volteó a ver a ninguna. Ni siquiera volteó a ver cuando Andreas le avisaba de alguna. No lo hizo. Llegó la hora del postre, la cual fue un éxito, y después el brindis. Copas de champagne fueron repartidas por todo el salón. Tom y Angie subieron a la tarima.

- Quiero hacer este brindis por mi hermano y uno de mis mejores amigos que hoy reciben el matrimonio – Tom tomó el micrófono – Gracias Bill, gracias por aguantarme desde el día que nacimos, aguantar mi ego elevado, gracias por aguantar mis bromas y estupideces que yo se que en el fondo te hacían reír. Georg en verdad no se como me has podido soportar. Diario mi motivo era hacer que te molestaras; pero esa es nuestra forma de cariño, sabes que te quiero hombre. Brindemos ¡! – Todos tomamos un trago a la copa. Noté como Simone y Marie miraban orgullosas a sus hijos. Angie se aproximó al micrófono cuando Tom lo dejó libre…

- Yo quiero hacer este brindis por hermana y mi mejor amiga que hoy reciben el día que toda mujer desea, el día de sus bodas. Zel verte crecer conmigo desde pequeñas a sido una experiencia que no la cambiaría por nada, en verdad, a pesar de las pequeños disgustos, te amo. Koni, mi mejor amiga que en realidad es mi hermana también, compartir todos esos días de juventud, superar traumas muy fuertes juntas no prueba ni lo que es nuestra amistad. Chicas, conocer a nuestros ídolos es lo mejor que me a pasado junto a ustedes y que más pedir, ahora dos de ellos son sus esposos. Brindemos ¡! – Volvimos a levantar las copas y beber de ellas. Las palabras me conmovieron pero fui lo suficiente fuerte como para evitar arruinar mi maquillaje.
Disfrutando de los últimos tragos del brindis escuché como la música subía de volumen, Bill se paró de inmediato dejando a Zel un cuanto desconcertada cuando el la tomó de la mano y la llevó hasta la tarima con él mientras se ponía un micrófono diadema. Varios golpes en la batería se escucharon en la música, los cuales poco a poco se convirtieron en una música armónica. Bill tomó a Zel de la cintura y comenzaron a moverse lentamente. Reconocí la canción cuando Bill la empezó a entonar, su suave voz me dejo apreciarla. Era `` Always ´´ de Bon Jovi, un clásico que siempre me había encantado.

- Me permites ¿? – dijo Georg parándose de la silla y extendiéndome la mano.

- Claro – contesté. De nuevo a pesar de la canción, pude escuchar el rosee de nuestros anillos cuando unimos las manos. En el centro de la pista, solos, me tomó con su mano derecha por la cintura, y la izquierda la mantuvimos en alto, unidas. Nuestros cuerpos se juntaron un poco más y seguimos la pista con los pies. Movimientos suaves, coordinados y nuestras miradas juntas, como siempre y ahora, para siempre. Su aliento pegado al mió, cálido, con un aroma a colonia, su tacto frío que siempre me hacía titiritar de una forma tranquila. Me perdí en la inmensidad de sus pequeños ojos verdes que con las luces se hacían más brillantes. Nuestros pies mantenían el movimiento constante, hacia atrás y luego hacia adelante, girando a la vez.

- I will love you baby… always and I be there forever… - la dulce voz de Bill seguía el ritmo de la pista mientras bailaba con Zel.

- Por siempre juntos princesa, por siempre juntos Koko – dijo Georg girando su mano haciendo que mi cuerpo tornara figurando una suave vuelta. Sonreí y seguí con el ritmo de la melodía.

- Por siempre Georg – prometí en la siguiente estrofa de la canción. Sus labios a un centímetro de los míos, su cabello castaño que alcanzaba a tocar los bordes de mis mejillas, su anillo a un lado del mío, nuestra respiración al ritmo, mi cabello que se elevaba un poco con las leves ráfagas de viento, todo, todo perfecto.
De reojo vi como varias parejas se levantaban y bailaban haciéndonos coro. May sumergida en el hombro de Gustav; Simone y Gordon quien no quitaban ni un segundo la vista de los gemelos, David hacia compañía a Marie, bailaban divertidos; Sam sin perder oportunidad, se encontraba con Alan; Andreas utilizaba sus técnicas de seducción con una de mis amigas de México; Tom se animó a bailar con Angie, bailando a muy poca distancia, aprecié como sus labios se fundían en un tierno beso, `` A ti y a mi, algo nos espera ´´ dijo Tommy sonriendo cuando separaron sus bocas, por fin había sucedido.
El resto de la fiesta transcurrió imperdible. Un ramo de novias lo ganó Mayiss y el otro Marie. Las ligas las ganaron Tom y Andreas después de una batalla de salvajismo. Bailamos, reímos, lloramos, cantamos y soñamos sin parar. Una fiesta increíble. La boda de mis sueños. Tras las horas de la noche los invitados desalojaron el salón, dejando otro recuerdo en mi mente. El mejor recuerdo de mi eterna colección. Georg y yo salimos a la oscuridad e infinidad de la noche, riendo, abrazados, haciendo tintinear nuestros anillos y besándonos con el sonido. Una vida, una oportunidad había transcurrido por mi ser. Ahora establecía ya la nueva familia, que seguramente aumentaría con los años. Nos tumbamos en el pasto que estaba afuera del salón, junto a los tulipanes rosas que crecían hermosos, Zel y Bill se recostaron ahí también. Se nos unieron Angie y Tom, después de un rato Mayiss y Gustav lo hicieron por igual. Contemplando la luz de la luna, las estrellas incontables. Recordando toda la historia. Oyendo nuestros anillos rozar, el pasto húmedo que refrescaba nuestra mente, recordándonos por todo lo que habíamos pasado juntos. Una historia eterna, un cuento de hadas, una colección de recuerdos, un sin fin de sonrisas, una antología de besos, un sueño echo realidad… Un Trama Irrepetible.

THE END






Gracias por leerme cada capítulo. En verdad l@s aprecio bastante! No me queda nada más que decir. GRACIAS ^^ A sido una experiencia bastante agradable, que me a echo reír, llorar y sobre todo soñar y dejar que mi imaginación volará.

Gracias. Te amo!

kOkO

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lunes, 3 de agosto de 2009

Cáp. Extra: Una Propuesta ( Versión Zel)

Hola !¡ Aquí está la sorpresa que prometí el día de ayer; seguramente se preguntaron como Bill le propuso matrimonio a Zelt, pues en este capítulo extra, ella nos los descríbe. Disfrútenlo!



Sentí una mano tibia rozarme la cara, desde mi cabello hasta mi mejilla...

-es hora de levantarse princesita- dijo.

La reconocí de inmediato; era Bill quien me intentaba despertar, para no hacérsela más difícil abrí mis ojos…

-hola- dije con voz modorra

-buenos días- sonrió - ¿cómo amaneciste?

-excelente, soñé contigo ^^ -

-humm… ¿qué soñaste? -

-algo…secreto xD! – dije con voz traviesa – secreto y MUY divertido -

-mmmm- enarcó una ceja – no suena nada mal :P traviesita... – antes de que pudiera decir algo, hundió una de sus manos entre mi cabello hasta topar con mi cuello, lo doblo un poco, exactamente a la altura de su alcance…me dio un beso que me robo hasta el pensamiento, poco a poco me separe de él...

- el día está hermoso – dije al ver la ventana – hoy el sol brilla diferente -

-sí … como si algo fuera a pasar ¿no?, algo especial… -

-huh…? – su comentario me extrañó.

-nada nada, vamos a desayunar -. Me puse unas pantuflas y salí al lado de Bill, al llegar abajo ya todos estaban sentados así que Bill y yo les hicimos compañía, creo que había una discusión por lo que íbamos a desayunar …

-hey!!, hay que aprovechar la oportunidad!! Es pan francés de mi sobrinita y no huevo crudo de mi hermanito – comentó Tom haciendo que los G´s casi escupieran el líquido de su boca y que Bill lanzara una mirada de pocos amigos…para quitársela le di un tierno beso en la oreja al mismo tiempo que le susurraba un “adoro tu huevo crudo”, terminó riéndose de él mismo xD!.

Me paré a ayudarle a Koko a hacer su “especialidad”, en poco tiempo ya teníamos más de una docena de panes en medio de la mesa, todo el sexo masculino se abrazó de pan, comieron como locos!!, yo tenía una misión que cumplir…alguien había llamado.

-llamó alan- le dije a Koni mientras mordía mi pan.

-oh ese chico; como insiste – Koni torció un poco los ojos.

-no lo culpo.. está aferrado a un sueño que una vez vio muy cercano, pero me temo que tendrá que renunciar al mismo, debe ser duro para él – puse el pan en mi boca una vez más – me dio un recado para ti – dije al terminar de tragar mi bocado – dijo que no importara lo que pasará, no importa si él no está contigo, que él únicamente quiere verte feliz – no pude evitarlo..quebré mi voz.

Justo en ese momento llegó Andreas suplicando que no lloráramos por él aun que Tom no podía faltar con sus respuestas egocéntricas, Gustav organizo una batalla de videojuegos, él estaría con Andy y Tom con Angie…Tom hizó unos comentarios extraños, pero solo para dos personas en especial Bill y Geo; les deseó suerte.

-acompáñenos a cenar esta noche – Bill rompió el silencio.

-hemos reservado lugares ya, es un restaurante lindo aquí cerca, vamos será… - Georg no completó la frase.

- ¿será que? – preguntó Koni debido a la curiosidad.

-será romántico … -

-¿entonces aceptan? – preguntó Bill mordiéndose el labio esperando un “sí” por respuesta.

-saben que sí!! Vamos, saben que nos encantaría ir a cenar, y más con ustedes – respondí sonriendo .. Bill y Georg suspiraron.

Koni y yo subimos a una de las habitaciones para arreglarnos, no todas las noches los chicos nos invitaban a cenar así que debíamos ponernos lindas, decidimos vestirnos iguales pero diferentes, Koni optó por un vestido holgado blanco con un botón negro como adorno en uno de los tirantes, yo llevaba el mismo atuendo pero con los colores contrarios, el vestido negro y el botón blanco…ambas con los mismos botines pero claro, en diferente color… cuando salimos todos estuvieron de acuerdo en que nos veíamos lindísimas incluso Tom lo acepto aun que dijo que “nadie tan sexy como él”.

-mejor vámonos- llegó Georg diciendo esto – si no lo hacemos, estos niños se las van a acabar comiendo – aumentó. Los cuatro nos despedimos fugazmente, Bill abrió la puerta del copiloto del su auto, pronto los dos estábamos arriba, gracias al retrovisor pude ver que Tom le prestó el auto a Georg…

-te ves preciosa- me dijo Bill dándome un beso, lucía hermoso conduciendo…ponía atención a su tarea pero me miraba por el retrovisor guiñándome el ojo o haciendo pequeños detalles que me volvían loca…llegamos muy rápido o tal vez, el tiempo con el era tan perfecto que ni tenía noción del tiempo…

-llegamos- dijo, me dio otro beso y desabrochó los cinturones, salimos del auto y caminamos hasta la entrada del restaurante donde se nos unieron Georg y Koni, el lugar era precioso, caminamos por un pasillo que de pronto se convirtió en un salón, nos tocó en una mesa junto al ventanal con vista el hermoso jardín; rápidamente ordenamos y, así como ordenamos trajeron nuestros platillos, Bill me cantaba al oído recordando la primera vez que lo vi en ese hospital , mientras mi hermana Koko recargaba la cabeza en uno de los hombros de Georg, estuvimos platicando acerca del tiempo que habíamos pasado juntos, la ironía de conocernos y ahora estábamos ahí cenando con los hombres de nuestra vida….

- ¿caminamos?- le preguntó Georg a Koko, sin obtener una respuesta Georg se paro de la silla y le extendió la mano a Koni haciendo que esta se parara, poco a poco fueron desapareciendo entre el pasto del jardín …

-¿quieres beber algo? – me preguntó Bill.

-en realidad ya tengo bebida … - alcé mi vaso para mostrárselo.

-no importa….-. Bill llamó a la chica pidiendo un vino tinto, a lo lejos Bill le guiñó un ojo, me estrese pero decidí mantenerme al margen, la chica llego con dos copas, una para Bill y una para mi, trataba de no verla a los ojos, la camarera me había caído mal así que desvié la mirada hacía la recepción … escuché un pequeño “toing” como si mi arete se hubiera caído pero al tocarme la oreja sentí que ahí estaba; al percatarme la camarera ya se había ido.

-bien…brindemos -

-¿Por qué vamos a brindar?

-no lo se, solo…brindemos.- No puse ninguna omisión tomé mi copa y comencé a beber el contenido pero sentí algo… como un arito, dirigí la mano a mi boca para avisarle a Bill, esté rápidamente me dijo…

-oh.. ven, déjame ayudarte.- Yo podía sacarme la pequeña basura de la boca, pero Bill me ofreció su ayuda, era un encanto…me pare del asiento y camine hasta su lado, antes de que me agachara el se paró…bebí todo el líquido dejando esa “cosa” en seco..

-abre la boca…di “a” – me dijo Bill como si fuera una niña pequeña, obedecí, puse el objeto entre mis dientes y así, al abrir la boca – como me había pedido Bill – pudo identificarlo rápidamente.

-hummmm-.

Bill extendió mi mano izquierda, tomó mi dedo anular y lo estiró …..

-desde el primer día que te vi, supe que eras la mujer de mi vida….y quiero hacerte mi esposa – Bill se incó un poco … - Zeltzin ¿te casarías conmigo?

- sí – dije automáticamente – claro que me casaría contigo Bill …. -

Bill deslizó el anillo suave y delicadamente sobré mi dedo, al fin pude apreciarlo…. “passion”, el anillo era hermoso..tenía 7 letras incrustadas, 7 letras que formaban la palabra “passion”…, cada una de estas tenía un pequeño diamante …

-oh Bill, esto es precioso – admiré el anillo en mi dedo – gracias – lo vi como quien adora un Dios.

El no dijo nada…simplemente me besó, pero era un beso diferente lleno de pasión, locura, emoción y sobre todo de felicidad.

-no tengo palabras….. – susurré

-te amo … - me besó de nuevo.

Ya en el coche no pude evitar admirar el anillo de nuevo, era simplemente perfecto ….

-no puedo creer que me casaré con el hombre más lindo del mundo…Bill, te amo como no tienes una idea, y se que “te amo” son solo palabras pero….

-yo también te amo ….- Fue lo último que dijo en el camino ya que teníamos un juego de miradas


-------------


Al llegar a la casa lo primero que hice – después de besar a Bill una vez más – fue correr al cuarto de Angie, tenía que darle la noticia, poco tiempo después llegó Koni, sonriente, tenía el mismo brillo que yo.

-la mejor cena de mi vida- dijimos al mismo tiempo estirando la mano … teníamos un anillo parecido, muy parecido .. solo que el de ella tenía solo 4 letras “love”; ambas estábamos atónitas

- Boda doble – dijeron a unísono también Georg y Bill quienes se recargaron en el marco de la puerta abierta…


zeL vOn Kaulitz


Mil gracias a Zel que a creeado este hermoso capítulo !¡ Te adoro !¡ Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.

L@s espero pasado mañana ( 5/08/09. miércoles) a las 6:00 pm por aquí con el último capítulo de esta historia `` Trama Irrepetible ´´ ; La boda.
Les agradesco mucho a l@s leectr@s que me han seguído por lo largo de este Fic, en verdad ustedes eran mi inspiración para seguir escribiendo; gracias por sus comentarios que me sacaban millones de sonrísas. L@s espero el miércoles.

Besucoz!

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domingo, 2 de agosto de 2009

Cáp.51: Bonjour Paris

Al día siguiente la casa era un complot; maletas rondaban, adornos, vestidos, trajes, accesorios y demás complementos para la boda. La expresión estresada se notaba en todos, pero aún con esa emoción y felicidad presente. Marcharíamos a Paris en un par de horas, por lo cual en la casa ya se encontraban Sam, David, Andy, Gordon, Simone y Marie; las lágrimas de estos no dejaban de brotar. Simone abrazaba a sus gemelos cada vez que podía y Marie admiraba a su hijo con orgullo. Era lindo observar esa escena familiar, me recordó a mis tíos Caty y John; en verdad los echaba mucho de menos.

- Bien, hemos empacado todo – dije revisando en la lista que no faltara nada.

- Perfecto – Geo dio un suspiro y puso las manos en su cadera, poco a poco se me acercó y astuto me robó un beso.

- Entonces; es hora de ir al aeropuerto no ¿? – dijo mi Sis tratando de ver su vestido a través del plástico protector, Bill corrió a detenerla.

- Si, es hora – David echó un vistazo a su reloj. Salimos de la casa cargando cajas y maletas las cuales ocuparon seis camionetas del VSD. Era bastante carga. Nos acomodamos en los autos de los gemelos y en el de David, observé por la ventanilla como la casa se convertía en un puntito cuando nos adentrábamos cada vez más en la autopista, esa casa era donde nuestro destino había cambiado; donde iniciábamos otra vida, otra vida con los hombres que más queríamos, esa vida que se uniría por siempre.

Al llegar al aeropuerto sentí la emoción cada vez más cerca. Mis hermanas y yo platicábamos entusiasmadas mientras los chicos bromeaban y dedicaban una que otra mirada a algunas chicas que pasaban por ahí. Cuando caí en cuenta ya nos encontrábamos en el avión, viajando hacia Francia, un escalofrío sentí cuando mi mente comenzó a imaginar en la ceremonia, en la fiesta, en el baile. Un día especial. Tom llenó el vuelo de bromas y risas junto a Andy y Angie, por lo mismo en un poco rato la voz de aterrizaje desde la cabina sonó.

- Bueno, hay que bajar, una boda nos espera – Gustav dio palmaditas en las espaldas de Geo y Bill. Abandonamos el avión. Al ritmo de nuestros pasos se daban los flashes de los fotógrafos; esta vez no negamos. Posamos e incluso lucimos los anillos. Los paparatzziz se extrañaron un poco debido a nuestra disposición, pero satisfechos continuaron con su trabajo tratando de dar lo mejor de si mismos.

………………………

- Bienvenidos a `` Clair de Lune ´´ - el chofer nos abrió las puertas de los cuatro autos que ocupábamos dejándonos ver el maravilloso hotel. Era enorme, el color base era beige, tenía bastante iluminación y todo estaba perfectamente organizado. El viaje al hotel había resultado bastante ameno, rodeando bellos paisajes.

- Es bonito no ¿? – interrumpió Bill en la contemplación.

- Es hermoso – contestamos Angie, Zel y yo a unísono, con la misma entonación. David nos ayudaba con los asuntos de las reservaciones y el salón mientras todos dábamos vueltas en el lobby.

- Tienes buenos gustos Sam – dijo Mayiss jugando con la punta del tapete, la cual empujaba con su pie.

- Gracias, tenía que escoger lo mejor para la futura familia Kaulitz y Listing – Samantha sonrío. Yo seguía petrificada admirando el lugar.

- Ok chicas esta ya todo arreglado, pueden subir a las suites. Los invitados llegarán en unas horas – David se nos acercó mientras hojeaba unos papeles y distraído repartió las llaves.
Todos subimos corriendo a las suites. Geo y yo prácticamente azotamos la puerta y nos quedamos atónitos. Una mini sala en donde yacía un balcón con una vista hermosa a la Torre Eiffel, al fondo se alcanzaba a ver una cama king size a desnivel de la habitación, tocadores, excelente iluminación, jacuzzi y un vestidor iluminado con luces de colores.

- Wow – expresamos. Me tomó por la cintura y juntos caminamos hacia uno de los tocadores; observamos nuestros reflejos, reímos.

- Gracias, gracias por hacerme vivir mi sueño – volteé a verlo a los ojos. Acerqué mi boca a la suya, sentí la respiración, sentí el aliento, y juntos compartimos la felicidad con un beso.

- Gracias a ti por girar mi mundo – murmulló cuando quité mis labios. Sonreímos un poco más y luego empezamos a desempacar; tomé una tanda de ropa y me dirigí al vestidor para colgarla, existía silencio, deslicé con cuidado la puerta pero me detuve cuando sentí una sombra…

- AAAA ¡! – la ropa cayó al suelo y pegué un brinco.

- Jajajaja estamos tan feos que asustamos ¿? – dijo John junto a Catalina saliendo del vestidor. Los abracé con gran fuerza y empecé a celebrar; ya estaban ahí, mis tíos, mi familia.

- Ja tíos ¡! Fue una buena sorpresa, lo tengo que aceptar; pero casi me matan de un paro cardiaco un día antes de mi boda jaja – sonreí y los seguí abrazando. Luego la habitación se quedó en silencio y Catalina me miró a los ojos…

- Te casas – dijo sin ninguna expresión.

- Me caso – asentí.

- Te casas – repitió con la misma neutralidad – Te casas ¡! TE CASAS ¡! KONI TE CASAS ¡! – ahora gritaba, empezamos a dar brincos emocionados sin razón y a gritar como desaforadas.

- Que pasa aquí ¿? – dijo Georg asomándose desde la sala; el escándalo había llamado su atención.

- Geo, te quiero presentar a mi tíos – tomé de la mano a John y a Caty, los llevé hasta la sala en donde empezaron a conocerse. Geo parecía un poco nervioso, justo la misma expresión que Zel puso cuando conoció a Gordon y a Simone. Por suerte John y el hicieron migas de inmediato y se ganó la simpatía de mi tía también.

- Vaya, aún son jóvenes para casarse – agregó John – Pero se nota que hay verdadero amor, así siempre funcionará la relación –

- Te quiero tío – abrasé a John, el me correspondió.
Después de unos minutos nuestra suite ya se convertía un centro de reunión, todos estaban ahí, conociendo a mis tíos y compartiendo nuestros últimos momentos de soltería. Las carcajadas de Tom y Angie no podían parar, ya no peleaban, ya no se retaban; ahora Tommy abrazaba o acariciaba a mi Sis de vez en cuando, con un poco de temor, noté que sus miradas explotaban en felicidad cuando se veían.

- Hacemos la petición de que las futuras esposas vengan, les tenemos una sorpresa – dijo Bill a un lado de Georg. Nosotras sonreímos por el cómico tono de voz de Bill y nos les unimos. Salimos de la suite los cuatro y atravesamos el pasillo, bajamos por el ascensor y salimos por una puerta. Había un jardín hermoso, un pasto verde y perfectamente recortado en donde brotaban al natural varios tulipanes rosas, había un sendero de piedra que daba a una construcción, parecía ser un salón; Georg empujó lentamente la enorme puerta de madera de este; Me quedé sin expresión y supuse que Zel también. Descubrí que era el salón para la boda, no podía ser más perfecto. Un piso negro perfectamente pulido incluía pequeños destellos en cada loseta del mismo, existían dos escaleras pegadas a los costados de las puertas, eran negras con los barandales antiguos en color blanco, daban a un semi-piso en la parte de arriba, el cual incluía sillones en color blanco con cojines en negro. En el piso en el que estábamos, el de abajo, varias mesas estaban pegadas a los costados del amplio salón, los manteles eran blancos al igual que los cubre sillas que terminaban con un gran moño negro en el respaldo, una serie de velas negras rodeaban a los centros de mesa que eran arreglos de tulipanes blancos con uno rosa al centro; lo cual le daba el toque de color al lugar. El centro del salón estaba desocupado, evidentemente para la pista de baile. Al fondo de había una especie de tarima para el DJ y algunos micrófonos también, atrás de esta la enorme pared de más de 6 metros de alto estaba pintada en negro y encima corría una cortina de agua, como una cascada delgada y delicada que daba un sonido armonioso; miré hacia el techo, era un enorme traga luz que permitía ver el cielo, de este colgaban lámparas en diversos tamaños de largo, lámparas en blanco y negro que podían dar distintos colores de luz. Era más de lo que había imaginado, más allá del cuento de hadas.

- P-e-r-f-e-c-t-o – Zel enmarcó cada letra de la palabra.

- Chicos… - comencé titubeante – No nos queda nada más que agradecer –

- Yo se como me puedes agradecer amor – Georg utilizó el tono pícaro comenzando a derretirme con sus besos por toda mi cara.

- Hey hey ¡! Tranquilos ¡! Un `` Gracias ´´ es un agradecimiento suficiente – interrumpió Zel jalando de mi hombro para separarnos.

- Jajaja ops ¡! – Mostré una falsa inocencia – En verdad, esto es más que un sueño hecho en realidad –

- Nos gusta complacer a las personas que queremos, puede sonar superficial, pero nos gusta mostrar nuestro afecto a través de cosas porque nos cuesta un cuanto de trabajo decir un `` te amo ´´ - Bill entreveró los dedos de sus manos entre el cabello chino de Zel.

- Es correcto. Hay veces que las acciones dicen más que las palabras – suspiré echándole un último vistazo al salón. Las puertas de este se cerraron a nuestras espaldas. Sólo existía una palabra que lo podía describir: Perfección.

………………………

De regreso a las suites, Tom y Andreas nos alcanzaron en el pasillo, jalaron con brusquedad a Geo y a Bill hacia uno de los cuartos; nosotras sin darle importancia, seguimos nuestro camino hacia mi habitación. Zel cerró la puerta recargándose en ella y yo me quité con cierto alivio las alpargatas que llevaba puestas, un gran grito con las palabras `` Sorpresa ´´ desde la suite en donde Geo y Bill se encontraban nos llamó un poco la atención y nos hizo curiosear.

(Narra Georg)

- SORPRESA ¡! – escuché las voces de todos los chicos incluyendo a David, John y Gordon cuando Bill y yo entramos a la habitación.

- Que es una boda sin una despedida de solteros ¿? – dijo Tom abriendo una de las cervezas.

- Despedida de solteros ¿? – dijo Bill un poco asustado.

- Si eso es lo que dijo – confirmé.

- Vamos gemelito ¡! Relájate ¡! NO vamos a traer a bailarinas exóticas, es una despedida de solteros más relajada – Tom me lanzó con suavidad una cerveza, complacido la abrí y tomé un trago.

- Mas te vale Tom Kaulitz – Bill amenazó y más relajado prendió un cigarro. Unas cuantas partidas de `` X-box ´´ surgieron, todos jugaron incluso John y Gordon. Después de unas cuantas cervezas, decidimos no tomar más. Teníamos que estar sobrios para nuestra boda. La plática surgió…

- Cuídame a mi Koni e Georg ¿? – John me dio una palmadita en el hombro – Es una niña, bueno, una mujer muy sensible –

- La cuido como a nada en este mundo – contesté decidido, y es que era la verdad, Koni se convirtió en todo para mi; todo era perfecto en ella; sus ojos grandes cafés, sus labios carnosos, su cabello largo y el color de este en un rubio castaño; todo. Toda ella era un encanto.

- Te doy consejos; nunca la presiones mucho, no la apresures, no le cambies los planes, no la dejes reír sola, no la dejes llorar sola, nunca la hagas sentir menos y sobre todo… nunca la engañes, no le tomes el pelo – John dijo todo eso en un soplido; se notaba que conocía bastante bien a Koni, se notaba que la quería.

- Nunca – dije aceptando y continué con la pequeña fiesta. Andreas tomó un poco demás, no llegó a estar ebrio pero se puso bastante `` feliz ´´. Hizo la imitación perfecta de Michael Jackson y John Travolta, la cual por supuesto Tom grabó para más tarde utilizar ese material en su contra ja. La fiesta transcurrió entre risa y risa y entre recuerdos por igual.

(Termina de narrar Georg)

Cuando me quité por completo las alpargatas me tumbé en la cama, un cuanto agotada de haber caminado hacia el salón. Supuse que el `` Sorpresa ´´ proveniente de la otra habitación se debía a una pequeña fiesta que habían creado, como una despedida de solteros. Zelt se tumbó junto a mí y sacó su celular, me lo puso en frente de los ojos y noté en la pantalla la primera foto que nos habíamos tomado con los chicos, aquella en el hospital, cuando nos conocimos. Sonreímos juntas y la abrasé…

- Mañana nos vamos a casar hermanita – no pude evitar que una lágrima emprendiera viaje por mi mejilla. La diferencia de temperatura con mi piel y la de Zel me hizo titubear un poco.

- Mañana – ahora ella lloraba también. Era algo extraño, ella era más fuerte. No acostumbraba llorar, el hecho de que sus ojos se atiborraran de lágrimas era algo único.

- Mañana se casan hermanas – Angie nos escuchó y corrió desde la pequeña salita hasta la cama, se tumbó junto a nosotras. Compartimos lágrimas y recuerdos.
Un rato después llegaron Marie, Simone, Mayiss, Sam y Catalina, creamos una mini despedida de solteras espontáneamente. Nos acompañamos junto algunos litros de helado, películas, fotografías. Mayiss nos regaló el kit de lencería; el de Zel en negro y el mío en blanco, tenía finos encajes y la liga que no podía faltar. Los recuerdos daban un cuanto de nostalgia. Sonreímos y pasamos un buen rato; solo unas horas y me casaría. Unas horas y nuestra unión sería permanente; unas horas… y la boda sería un recuerdo más.


Hola !¡
Espero que les haya gustado el capítulo de hoy, ya que es el penúltimo de `` Trama Irrepetible´´ . Bueno, les tengo una sorpresa asi que mañana (02/08/09 Lunes ) l@s espero por aquí si quieren descubrir el regalo ^^ Gracias en verdad! Hasta mañana! besucoz!

Konii

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sábado, 1 de agosto de 2009

Cáp.50: Difícil Tarea

Detalles, detalles y más detalles; pasaron cuatro semanas organizando detalles. Las invitaciones ya habían sido enviadas y el teléfono nos mareaba a todos con su constante sonido, el cual provenía de familiares, amigos y alguna que otra fan que conseguía nuestro número; para los paparatzziz no fue complicado tomar algunas fotos de los anillos. La noticia ya estaba propagada. Recibíamos más de cien cartas diarias; un noventa por ciento eran de felicitaciones, y el otro diez por ciento contenían un cuanto de odio hacia Zel y yo, incluso algunas de estas para Angie y May.
El viaje hacia Paris ya estaba en orden debido a que en dos días, solo en dos días sería la boda; mi boda. Una boda que significaba más que una fiesta, era una nueva etapa de nuestras vidas, era la unión de estas.
Los futuros esposos estaban relajados; Marie y Simone los habían acompañado en la búsqueda de nuestros vestidos, por lo cual todo había resultado bastante cómodo para ellos. También compraron los vestidos de las damas de honor que por obviedad serían Angie y Mayiss. Moría de curiosidad por verlos, pero decidieron que fuera una sorpresa; me tentaba a quitarles ese plástico protector que impedía su admiración cada vez que pasaba junto a estos, supe resistirme.
Sin embargo Zel y yo moríamos de nervios; al día siguiente partiríamos a Paris y no teníamos ni un traje. Teníamos que empeñar un largo día de compras para encontrar el vestuario perfecto…

- Despierta ¡! – Zel me jaloneó un poco cuando aún estaba dormida, entreabrí los ojos y noté que el reloj de mesa marcaban las 7:00 am.

- Apenas son las 7 ¡! Sigue durmiendo Zel – me volví a cubrir con el edredón que ella me había arrebatado.

- Oye, si aún recuerdas… tenemos que conseguir dos trajes perfectos con zapatos y accesorios hoy mismo; pasado mañana es nuestra boda – calmó su tono de voz para que yo me diera cuenta del sarcasmo. Al escuchar la frase me paré de un brinco y comencé a arreglarme. Sin darme mucha cuenta ya nos encontrábamos en el 300 C, el ruido de motor me quitó el sueño que aún guardaba.

- Veo a dos hermosas mujeres en un coche deportivo; acaso esto es el paraíso ¿? – bromeó Tom quien salió de la casa antes de que Zel pisara el acelerador, ella conduciría esta vez.
- No Tommy, esto no es el paraíso; nosotras somos el paraíso – le sonreí a la vez que el se sorprendía por mi ego elevado.

- Estas aprendiendo del maestro Koko – se señaló con los pulgares a la vez que jugaba con el pearcing de sus labios.

- Ush, aquí el ambiente me huele a gente modesta – Zel rozó el acelerador con la punta de sus tacones.

- Hey ¡! Esperen, a donde van ¿? – dijo Tom imponiéndose en frente del auto lo cual nos obligó a detenernos.

- Iremos por los trajes de los novios, si notas se nos hace tarde ¡! Así que muévete cuñadito – Zel rió de forma cariñosa a la vez que movía su mano de un lado a otro para que Tom se apartara del camino.

- Puedo ir ¿? Aún no tengo mi traje y necesito consejos de alguien para comprarlo, en lo contrario acabaré poniéndome una de las sudaderas y uno de los pantalones de siempre con una playera que diga `` Quiero sexo ´´ - Tom soltó una risita, y debido al mensaje de su futura playera nosotras accedimos. Él subió a uno de los asientos traseros y Zel hizo que el motor `` gritara ´´. Varias camionetas de VSD nos siguieron; ya era común para nosotras, cada vez que salíamos estaban ahí, y más en los últimos días ya que Georg y Bill se pusieron un cuanto paranoicos en el aspecto de proteger a sus futuras esposas.

- Hemos llegado – Zel subió las ventanillas automáticas cuando ya había encontrado un lugar en el estacionamiento del centro comercial. Bajamos del auto, los tacones de Zel junto a los míos marcaban sonido por cada paso que dábamos en el piso de concreto. Subimos por uno de los ascensores hacia el primer piso, cuando las puertas de este se abrieron varias miradas se clavaron en nuestra dirección; y no precisamente por nosotros, si no por los chicos de VSD que nos rodeaban casi sin dejarnos ver el camino, un gran escudo protector.

- Bien, esta es la primer tienda de trajes – dije asomándome entre los cuerpos que nos protegían. En el camino hacia la tienda había sentido uno que otro flash de paparatzziz que intentaban hacer su trabajo, y también había escuchado uno que otro grito de fanáticas: `` Es Tom ¡! Tom Kaulitz ´´, `` Son las que se van a casar con Bill y Georg ´´, `` Tom, ich liebe dich ´´, `` Koni y Zeltzin ¡! ´´.
Cuando dimos el primer paso en la tienda, me recordó bastante a la agencia de modelos de Samantha, el mismo olor a sándalo y vainilla y una decoración bastante similar.
Empezamos la búsqueda. Revisamos todos los percheros de izquierda y derecha, había trajes lindos, pero no eran lo que buscábamos, no eran perfectos. Tom revisaba por su cuenta pidiéndonos nuestra opinión cada vez que le agradaba un traje, pero ninguno nos había convencido aún.

- Que tal este ¿? – dijo él desde el otro lado de la tienda con un traje en mano.

- Se ve bien, porque no te lo pruebas ¿? – propuso Zel. Esperamos sentadas en uno de los sillones que había en medio de la tienda. Seguía angustiada, ya había pasado un rato y todavía no teníamos nada, noté en las pupilas de mi hermana que también guardaba esa preocupación. El ruido de la puerta del probador al abrirse nos sacó de la angustia…

- Hasta los trajes me quedan de maravilla – Tom salió de esta. El resultado nos sorprendió, se veía de bastante bien. El color del traje era negro satinado, consistía en dos partes, el saco que era un cuanto holgado al igual que los pantalones, guardando el clásico estilo de Tom. Abajo del saco se encontraba la camisa en blanco lo cual combinaba a la perfección con los colores de la boda. Al acercarme noté que los botones de esta eran pequeñas guitarras en color negro también. Sonreí por el detalle.

- Es perfecto – Zel dirigió la mirada a los pies de Tommy que se encontraban en calcetines; sin pensarlo dos veces tomó unos zapatos negros que conservaban un estilo deportivo – Ten, ponte estos. –
Tom obedeció y pronto ya le daba el toque final a su look. Se admiró más de quince minutos en el espejo de cuerpo completo; tuvimos que sacarlo de su enamoramiento hacia si mismo con un poco de trabajo. Pagamos el traje y seguimos con la búsqueda. Recorrimos tiendas y tiendas; pero aún sin encontrar nada. Zel y yo no éramos de esas chicas que nos conformábamos con lo que fuera, todo tenía que ser perfecto, tal vez eso era un defecto en el punto de vista de algunas personas; pero al fin y al cabo todo resultaba increíble.

- Muero de hambre – se quejó Tom cuando pasamos al lado de un `` Mc Donald´s ´´. Su cara se tornó como la de un niño pequeño en navidad cuando se quedó viendo a los carteles que anunciaban las hamburguesas.

- Esta bien, entremos – accedí cuando noté que los chicos del VSD ponían la misma expresión que Tom – De todas formas me necesito sentar, los tacones me están matando –
Zel y yo pedimos una ensalada; no nos podíamos exceder en la comida con una boda en vista. Tom saturó la mesa con casi todo el menú del lugar.

- Sabes Zel, eres una muy buena cuñada – Tommy habló con la boca llena lo cual nos permitió ver las papas fritas trituradas en ella – Siempre quise que mi gemelito fuera feliz, que estuviera con alguien que valiera la pena y que lo valorará, y mira… Vóala ¡! Deseo concedido –

- Tommy, a pesar de tu ego enorme y adicción a las chicas de una noche; eres el mejor cuñado que alguien pude elegir – Zel le guió un ojo mientras metía el tenedor a su boca.
Siempre todos seríamos una familia, una loca y divertida familia, siempre seguiríamos caminando con el presente y con el futuro, siempre estaría el cariño y el apoyo que cada uno guardaba y lo expresaba de forma especial, única.

- Disculpen – dijo Tom sacando su celular y contestando la llamada que acababa de sonar. Tom parecía emocionado y sonreía constantemente; se alcanzaban a escuchar risas y felicidad del otro lado del teléfono. Él no paraba de sonreír, una sonrisa indescriptible, una que había admirado muy pocas veces. Tom repitió varias veces las frases `` amor, nena, cielo, bebé ´´ en su llamada. La mente de Zel y la mía empezó a curiosear.

- Eaaa Galán ¡! Jaja ¡! Con quien hablabas ¿? – pregunté dándole un suave codazo en el brazo.

- Con Angie – dijo en tono normal siguiendo con su hamburguesa. Zel y yo nos mirábamos atónitas. Tom se había referido a Angie con palabras cariñosas, y con una sonrisa especial; no hablamos más del tema por el resto de la comida y seguimos con la búsqueda. Recorrimos diez tiendas más; pero ninguna, ninguna tenía lo que queríamos. Frustrada me senté en una de las bancas.

- Koni ¡! Vamos levántate, tenemos que seguir, el centro comercial cierra en dos horas – dijo Zel tomando de mi mano.

- Es inútil Zel, me rindo – apoyé las manos en mi cabeza; no tenía ni la más mínima idea de que haríamos sin los trajes – Hemos recorrido todas las tiendas y tu sabes que ninguna tiene lo que queremos –

- Todavía podemos intentar, pero ya no tenemos mucho tiempo – dijo Tom repartiendo autógrafos y fotos a un grupo de chicas que se había colado entre el equipo VSD.

- Acéptenlo, perdimos, no tenemos los traj… - me interrumpí a mi misma cuando levanté la vista. Justo en frente de nosotros, en una tienda que la ocultaban las escaleras eléctricas había dos trajes en el aparador. Dos trajes perfectos.

- Esos – señaló Zel juntó conmigo. En dos segundos ya estábamos dentro de la tienda. Los teníamos ya. El traje de Bill y el de Georg. Eran sumamente parecidos, el traje de Billy quien eligió Zel era blanco con rayas negras verticales, consistía en un saco y un pantalón al igual que en una camisa satinada negra que hacia juego con el traje de Tom. Zel eligió unos zapatos blancos un cuanto puntiagudos. Elegí el traje de Geo, era justo igual que el de Bill pero con los colores invertidos, negro con rayas blancas verticales, camisa satinada blanca y zapatos negros. Miramos los trajes con expresiones embobadas. A eso nos referíamos con perfección. Después de la aprobación de Tom, di la tarjeta de crédito a la señorita de la tienda, y poco a poco observé como la deslizaba en su máquina, deslizaba un detalle más que conformarían algo enorme, nuestra boda.

- Difícil tarea – Zel soltó un suspiro de alivio cuando nos encontrábamos en el estacionamiento. Los trajes los llevaban los chicos del VSD con sumo cuidado; sonreí asintiendo; otra vez nuestros tacones marcaban sonido por cada paso que dábamos en el piso de concreto, ahora eran pasos agotados; pero emocionados a la vez, caminando hacia el futuro, caminando hacia dos días, caminando hacia una boda.

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