jueves, 1 de octubre de 2009

Cap. 12 < Dime que es una pesadilla >


MusicPlaylist

No esperé más de tres minutos cuando la noticia ya recorría los pensamientos de mis dos amigas. Ninguna lo esperábamos; incluso yo pensaba que con fortuna les hablaría a los chicos para resolver el rumor; no fue así.
Un faro de ilusión se ilumino en mis ideas; por lo menos una cena no me caería nada mal, después, me empeñaría en obtener un trabajo.

Hablé con Atziri un rato y quedamos de acuerdo; ellas se alistarían por su cuenta y después se unirían a mi hogar.
Aún eran las nueve de la mañana, muy temprano para comenzarme a arreglar. Prendí la televisión y me quedé viendo un capítulo de `` Dr. House ´´ el cual ya se me hacía repetido, al mismo tiempo prendí un cigarrillo y puse a funcionar la laptop sin objetivo alguno. Mis ojos pasaban de la pantalla del televisor hacia la de la computadora, mientras mis dedos empujaban el cigarro a mi boca de una manera constante.
Mis pensamientos no se encontraban centrados precisamente ni el olor a tabaco, ni en los infinitos emails, ni en el equipo del doctor solucionando un problema de páncreas.
En realidad, desempañaba aquellos recuerdos escondidos en mi mente que en su momento fueron una joya…


- Oh Constance – su cabello alborotado me hacia delirar – Has venido – replicó el extendiéndome los brazos.

- Sabes que amo venir – sonreí aceptando su brazo rodeador de mis hombros y dejando mis cosas en el piso.

- Hemos avanzado mucho más – dijo uno de sus hermanos empezando a deslizar sus dedos por los trastes de la guitarra – Este ensayo a salido bastante efectivo –

- Eso me alegra – dije con sinceridad jugando con uno de los platillos de la batería.

- Pronto llegaremos a ser super estrellas ¡ja! – dijo ahora el tercero recargado en la puerta, apreciando como yo empezaba a tocar de una forma desafinada su preciosa batería.

- No lo dudo – regresé mi mano a su lugar al sentirme amenazada por jugar con aquellos magníficos tambores.

- Const… - llamó el primero; su cabello ondulado y alborotado se movió al ritmo de sus pasos.

- Dime Danny – contesté dándole atención y despegando mis labios hasta formar una sonrisa.

- Te hemos compuesto una canción – sus mejillas se tornaron a un tono ligeramente granate.

- ¡Mientes Dan! ¿Hemos? Nosotros no escribimos nada, tú sólo la has compuesto – reclamó su hermano en la guitarra, William, provocando las risas del hermano baterista, Jacob.

- ¡Bah! No me balconeen – se quejó tomando la cinta de la otra guitarra y cruzándosela por el cuello – Aquí vamos – dijo cuando los demás tomaron sus puestos.

- 1,2,3,4… -

La melodía dio inicio, fue el momento en que todo cambió…

Agradecí infinitamente al claxon que se escuchó en la calle, pues fue este que me sacó de los recuerdos. No me gustaba volver al pasado, no más.
Cambié la serie que se proyectaba en la TV por música; no lo dudé… subí el volumen al máximo y me dejé llevar por las notas. Ahí con la canción dando su impacto y los ojos cerrados, me olvidé de todo lo anterior.

( Tom narra )

En definitiva, no había sido una idea mía; Bill, Georg y Gustav lograron convencerme. ¿Cómo rayos pidieron una cena ante ellas?. Yo insistí en que no lo hicieran; pronto ellas no resistirían más y llamarían… en cambio los inteligentes de mis amigos optaron por llamar primero.
No me gusta quedar como el hombre desesperado, por que no lo soy. Todo sucedió tan rápido que ni los pude detener.
En un par de horas más nos encontraremos frente a un platón de comida mexicana y frente… a unas mujeres realmente hermosas.
Debo admitir que durante los dos últimos años mi adicción por el sexo se ha venido debajo de una forma ligera; sin embargo… aquella chica de piel morena y ojos rasgados me provocaba de nuevo esa eufórica sensación. Angélica Atziri, diseñadora de modas, nacida en México ¡Eso era todo lo que sabía acerca de ella! Ni un dato más ni un dato menos. Ni siquiera su apellido, ni siquiera su edad.
En general ese tipo de cosas me son algo de sobra; simplemente localizo a alguien, se hace el coqueteo y terminamos crudos al día siguiente, ella con mis boxers puestos.
Esta vez no era así; Atziri se había resistido, un carácter fuerte en verdad, por primera vez tenía ganas de conocer intensamente a una chica, de saber su color favorito, de saber la comida que odia, de saber sus hobbies, de saber sobre su pasado, de saber sus curiosidades… ganas de saber todo.

- Hey Tom ¿Cuándo te quedará claro que la inmortalidad del cangrejo no existe eh? Ja – Bill me dio un golpe en el pecho, haciéndome volver a la realidad.

- No molestes – dije dándole los aires a un niño pequeño.

- Bill… Tom tiene razón ¡No molestes al capullito inocente! – río Georg aumentando el ruido con las risas de mi hermano y de Gustav.

- Capullito inocente el que tienes tú, virgen – regresé la jugada a Listing.

- Mentiras – se mofó – Ambos sabemos que tengo más centímetros que tú –

- Aha – expresé con sarcasmo; una clásica discusión daba su inicio.

- ¿Qué? ¿No me crees que lo mío mida catorce centímetros? – levantó una de sus cejas en forma de reto.

- ¡JUAZ! ¡¿CATORCE CENTÍMETROS?! – grité aparentando una sorpresa.

- Sí – dijo Georg con orgullo.

- ¡Eso no es nada! Mira Listing, cuando superes mis veinte centímetros hablamos ¿Ok? – noté como Bill y Gustav se tragaban la risa a causa de mi frase, hasta el momento que se tomaron un color realmente rojo y explotaron en carcajadas. Georg en cambio sólo le dio un trago al vaso que tenía enfrente evitando hablar.

- Bien ya te he callado… ahora déjenme en paz – agregué abandonando mi sala; la sala del departamento que Bill y yo poseíamos.
En realidad no estaba de muy buenos humos como para seguir con las bromas, sólo quería soledad por unos momentos, sólo quería saber que diablos estaba sucediendo conmigo.
Caminé hasta el pasillo en donde, al entrar a mi habitación, azoté la puerta.
- ¿Qué tienes Tom? – mi hermano interrumpió en el cuarto dejando a los G´s en la estancia.

- ¡Qué carajos no entiendes lo que significa un `` déjenme en paz´´! – argumenté enderezándome en la cama.

- Esta bien, me largo de aquí ya – dio la espalda – Sólo te digo que la soledad amarga… y amarga bastante –

- Bill – lo detuve antes de que saliera, pude distinguir en su perfil como se dibujaba una sonrisa satisfactoria de su parte por haberlo detenido.

- Necesitas ayuda, ¿No es así? – preguntó el cruzando los brazos y poniendo esa dulce mirada, como de compasión.

- Sí, necesito ayuda – acepté torciendo los ojos y dispuesto a hablar del tema que me causa inquietud.

- Sabes que siempre obtendrás mi ayuda cuando la necesites, pero ahora no… -

- ¿Por qué no? – pregunté ofendido.

- Sólo mira el reloj –

- Las 8:36 de la noche… ¿y? – confirmé al voltear a ver el reloj de buró.

- Tonto, recuerda, en media hora tenemos una cita y tú ni te has bañado – adoptó esa actitud que me recordaba a mi madre en ciertas ocasiones.

- Oh – respondí mordiendo mi labio inferior - ¿Crees que si no me baño, lo notarán? –

- Cerdo jaja – Bill se burló y me aventó una toalla limpia que acababa de sacar de un cajón – Métete a bañar, créeme, es por el bien de las chicas –

Le dediqué una mirada asesina en juego y me metí al cubículo vaporoso, tratando de aclarar ideas.

( Daiana narra )

- Nenas… déjenme verlas – dije desde mi habitación colocándome un arete cuando escuché que la puerta de la casa abrió. El tiempo se había esfumado desde la mañana. Distinguí las suaves y femeninas pisadas de mis chicas aproximándose.

-Oh dios; que envidia tendré cuando tengan novio – dije entre risas al verlas. Lucían divinas, ese toque de inocencia las acompañaba, pero evidentemente sin dejar atrás la sensualidad.

- Calla, que a tu lado me siento fea – bromeó Elisa dándome un gran abrazo; desde que en la oficina me dieron la mala noticia, no la había vuelto a ver.

- Bien, el punto es dejarlos boquiabiertos, y estoy segura de que lo lograremos cuando nos vean – dijo Atziri guiñando uno de sus ojos.

- Ja así será cariño… - un `` toc toc´´ en la puerta interrumpió.

- ¿Serán ellos? –

- No lo se, supongo que el portero los ha dejado entrar – levanté los hombros y eché un vistazo a mi reflejo en el tocador. Empecé a caminar por la casa hasta llegar a la puerta principal.

- Hola – argumenté en un tono lindo al abrir la puerta, no sin antes tomar un puñado de aire.

- Hola – en definitiva no era Georg, no era Bill, no era Tom y no era Gustav. Una imagen enfrente de mí que no deseaba ver esa noche, ni esa semana, ni ese mes, ni ese año, ni esta vida. ``Alguien dígame que esto es una pesadilla ´´ pensé mientras mis rodillas titiritaban y mi cabeza se perdía en su mirada…


3 comentarios

oreo_effeckt dijo...

a veeeeeeeeeeeer, de que privilegios goza la tal "Angelica Atziri" para andar con tanto pegue con MI marido ehhhhhh jajajaja

[no es contra ti Angye, es que ya ves, soy celosa xD]

perooo, no estoy de acuerdo!!

atte: Isha Keller


siiii, esa misma que se quedo con tio mmy!

muahahahaah

zeeeL dijo...

hahahahahah tssss!!

ishaaaaaa

waaaaaaaa

es ese Danny verdad?

<3 mtaaa!!

Anónimo dijo...

hoho aii ishhaaaa! aqui no c valen celos hohoho ¬¬ hoho tu marido y mi amante huhuhu ntc! xD
hehehe si, apoyo a zeeelll es Danny tsssss ya c cago todo!!

awww haha mi Tommy xD ya vieron la senzacion que lo hize sentir? xD [muhuhuahuahuahuaaaaa]

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