miércoles, 21 de octubre de 2009

Cap. 15 < Noche mexicana >


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[Capítulo anterior: Dándonos el retoque final, estuvimos decididas a salir, sus caras quedaron noqueadas por nuestra apariencia; unos piropos más tarde, fuimos todos en busca de diversión y yo… en busca de solo un distractor. ]



- Será de su agrado – dijo Bill con emoción mientras cruzábamos la puerta de entrada de aquel lugar, cuyo nombre recuerdo era `` Not only tacos ´´.
El camino hacia el restaurante no me causó ningún problema, tampoco incomodidad, al contrario. La música sonó a todo volumen y la plática no acabó; todo hubiera sido perfecto a no ser por la llamativa camioneta blindada en la que nos movíamos; David seguramente la ordenó.

- Para ser sincera, no recuerdo nada de esto en mi país natal – dijo Elisa junto a una burlona risita mientras uno de los meseros nos recibía, ya todos portábamos sombreros tipo mariachi brindados por las instrucciones del personal, no quisimos interrumpir la temática del lugar.

- Oh vamos, ¡esto es divertido! – rió de nuevo Bill mientras le daba una palmadita al hombro de su hermano, quien le correspondió torciendo los ojos.

- Se nota que tú elegiste el lugar – dijo Tom con fastidió mientras apartaba la mano de Bill con brusquedad.

- Mira quien habla, mi hermano que siempre consulta mi gusto para todo. No es mi culpa que tu seas un mortal sin sentimientos solo en busca de sexo – ahora su hermano respondió molesto.

Atziri, Elisa y yo quedamos sin saber que hacer, decidimos portarnos como si no notáramos la pelea que los gemelos comenzaban a tener, `` distrayéndonos ´´ con nuestros respectivos celulares.

- Puaj… esto es ridículo – se mofó Tom mientras caminábamos a la mesa que el recepcionista nos indicaba, pude notar que la frase le dio cuerda a Bill, lo suficiente como para contestar.

- ¡Hey! Eh… ¿Quién tiene hambre? – Interrumpió Georg dándole fin a la pelea – Yo muero de inanición en estos momentos – completó para contrarrestar la obviedad de su pregunta.

- No arruines esto Kaulitz – susurró Gustav al oído de Tom, sin lograr el objetivo, pues pude escuchar con claridad las palabras. Tom volteó hacia el techo y dio un suspiro, no precisamente de los buenos.

Los asientos comenzaron a asignarse, repartirse y cambiarse después de miradas con miradas. Al final de todo el `` show ´´ , a mi derecha quedó Georg mientras a mi izquierda Bill, quien acompañaba a Elisa. Atziri yacía en medio del otro gemelo y Gustav.

- Te ves bien – Georg dio un sorbo a una de las bebidas que pocos minutos atrás nos habían llevado. Me dedicó una veloz y fría mirada.

- Gracias – respondí en el mismo tono.
Un segundo después bajé la mirada para apreciar mi conjunto. Demonios, me había esforzado bastante y como respuesta tuve un `` te ves bien ´´; que decepcionante. El vestido color lila resaltaba el blanco de mi piel y era lo suficientemente pegado como para enmarcar mi figura sin hacerme lucir vulgar, los botines hacían juego al igual que el brazalete. ¿Qué había salido mal para un comentario tan seco?


(Georg)

No pude decirle más de su apariencia, y por eso me arrepentí mucho… bastante en realidad. No es que Daiana luciera mal, no, nada de eso. Lucía tan bien con ropa que seguramente sin ella luciría mejor, ese pensamiento comenzaba a atemorizarme.
¿Es acaso que Tom me había pegado su mirada morbosa? Por si las dudas, giré la mirada y me concentré en jugar con los adornos en la orilla de mi copa.

- ¿Ya han decidió que ordenar? – interrumpió la camarera. Tom no dejó pasar el mini vestido mexicano que ella aportaba, pude apreciar como Atziri torció la boca a lo mismo. La chica se embobó cuando logró reconocernos y apenas pudo apoyar la pluma en la libreta.

- Una orden de enchiladas verdes.

- Pozole blanco, por favor.

- Pollo a la vera… ¿Vera que? Oh veracruzana.

- Bistec en chile habanero.

Se amontonaron las órdenes de todos, mientras la única que permaneció sin decir nada fue, Daiana.

- ¿Qué pedirás? – pregunté rozando ligeramente su brazo, como reacción brincó.

- Eh… no lo se – contestó con un tono confundido. Le extendí la carta que ni siquiera había hojeado y echo un vistazo rápido a todo. Lucía confundida, preocupada tal vez.

- Disculpe, ¿Ya? – preguntó la camarera recargando su peso en una pierna, mientras su actitud se torno desesperada.

- Un momento – respondió Daiana sin apartar la mirada de los platillos.

- Oye, tengo más clientes que atender – la chica hizo una cara de `` no eres la única aquí princesa ´´ y después, un ataque de celos la recorrió cuando Daiana despegó los ojos de la carta y su belleza quedó en vista.

- Chile en nogada si fueras tan amable – dijo sarcásticamente – Si te molesta atenderme, otro día mando a los chicos solos, así no estorbaré querida – refiriéndose a nosotros, mientras la camarera moría de rabia y pena.

- ¡Tssssss…! – Tom, Bill, Gustav y yo no pudimos evitar el efecto cuando la camarera se marchaba. Las chicas se comían la risa.

- Así se habla mujer – Agregó Tom mientras sonreía. Me daba gusto que el humor de este se hubiera desatado, no iba a aguantar una pelea infantil de los hermanos más, menos esa noche.

- No me has escuchado – dijo Daiana riendo un poco, enseñando esos dientes que junto con sus labios, daban ganas de devorarla – Aunque digamos que e aprendido de Atziri – apoyó.

- Mientes – Atziri se sonrojó un poco cuando tuvo la mirada de Tom.

- No lo hace, demuéstranos lo que tienes amiga – Elisa la retó refiriéndose al modo que Atziri sabía contestar.

- Em… no aquí no – mal interpretó Tom – Mejor vamos a mi apartamento y me muestras lo que tienes, en privado –

Atziri pudo huir de la frase con un trago de whisky, mientras se producía un silencio incómodo. Noté como la mirada de Bill suplicaba que Tom cerrara la maldita boca de una vez.

- ¡Comida! – celebró Gustav mientras la bandeja con nuestros platillos llegaba. Por ``coincidencia ´´ ahora era un mesero el que nos atendía, observé de reojo como Daiana sonreía por ello.

Los sonidos de los cubiertos comenzaron a entonarse y varias quijadas a moverse disfrutando el sabor del sazón mexicano.
La conversación que inició grupal ahora se convertía en varias separadas, una de ellas… la mía con Dai.

- Háblame de ti – pedí mientras cortaba un pedazo de bistec.

- ¿Qué quieres saber?

- De ti – respondí – ¿Qué te apasiona? ¿Tus colores favoritos? ¿Tienes mascotas? –

- Oh pues… - levantó las cejas y metió el tenedor a su boca, esperé a que terminara el bocado, pero no habló.

Muchas preguntas a la vez tarado, pensé.

- Mejor… sólo dime ¿Quién eres? – quité de mi cabeza aquel sombrero que seguramente me hacía ver bobo.

- Buena pregunta, ¿Quién soy? – dijo ella cruzando una pierna y dejando a la vista un poco más de aquella piel que causaba tentación tocarla únicamente para comprobar que era real y no la de una muñeca.

- Entonces… - di otro trago a mi copa.

- No tengo mascotas, mis colores favoritos son el celeste y negro – levantó los hombros con indiferencia. Vaya, realmente me atraía cada vez más.

- Poca información, pero es mejor que nada.

- Supongo – parpadeó una vez y tarareó la letra de la canción que se escuchaba en el fondo. Dejé mi vista en ella con el riesgo de que podría darse cuenta, pero no me importó.

- ¿Qué tengo? – dijo cuando se dio cuenta de mi mirada y comenzó a inspeccionarse el cabello, las comisuras de la boca y acomodar su vestido.

- No es nada, luces bien – volví a repetir y quise golpear mi frente contra mis manos. Una respuesta más sensible era lo único que quería dar.

- Sí, bien – enfatizó el `` bien ´´ con un tono que ni siquiera pude distinguir que representaba.
Sonrió con poca energía y paseó su mirada por la mesa, la imité. Como me lo imaginaba Tom se encontraba platicando junto a Gustav y Atziri, me pareció acerca de guitarras, mientras Elisa y Bill inspeccionaban el ipod de alguno de los dos, coincidiendo con los gustos musicales.

- ¿En verdad quieres saber? – preguntó ella.

- A que te refier… - no pude terminar debido a que me interrumpió.

- Soy Daiana Constanza Ruzzo. Este es el tono natural de mi cabello aunque la gente jura que me lo tiño. Usé lentes de contacto de color tres años de mi vida. No se cual es mi estatura, no me he medido. No me molesta que pregunten mi edad, y tampoco me enojo si me llegas a contar el final de alguna película – rió – ¿Fin? –

- A eso me refería, ahora se quien eres – dije satisfecho aplaudiendo.

- ¿En verdad? Házmelo saber – soltó una mueca que se transformó a risa, la acompañé.

- ¡Oh mierd… - dijo expresiva en mitad de una carcajada, mientras todos dirigían la mirada a ella. Comprendí de qué se trataba; una copa se le había vertido encima a la altura del cuello y el líquido comenzaba a escabullirse más abajo, por encima de su ropa.
Me entró una culpabilidad enorme cuando descubrí de quien era la copa, mi copa que hace unos segundos dejé cerca de la orilla de la mesa ahora estaba vertida en Daiana.

- Dai... – dijo Elisa, tratando de encontrar un remedio y levantándose de su asiento.

- Esta bien, no pasa nada, iré al tocador a quitar la mancha – con pasos acelerados se dirigió al pasillo, la seguí. Era un vestido hermoso de una tela suave, supuse que seda; el cual ahora estaba seguramente arruinado.

- Disculpa, a sido mi culpa – dije cuando pude alcanzarla. Me escabullí al tocador de damas, por suerte nadie estaba ahí.

- No importa, fue un accidente – sonrío mientras jalaba una toalla de papel del repartidor para comenzar a limpiar – Aún así, no estaba segura si este vestido me sentaba bien –

- Te queda hermoso – lo saqué. Por fin. Sonrío de una manera que no conocía.

Comenzó a palpar la tela y a separarla un poco de su cuerpo, cada vez que hacía ese movimiento pude tener una vista más pronunciada de su escote. La tela empapada transparentaba aquel sostén delgado, que al momento de mojarse, también permitía ver debajo de él. Se veía lo bastante concentrada en la tarea como para darse cuenta del fenómeno. Miré como un idiota, y me resultaba imposible quitar la mirada de encima.

- Listo – dijo unos momentos después. No había caído en cuenta cuando la tela se secó por completo.

No lo dudé más, le arrebaté un beso. Todo comenzó tranquilo dulce, pero fue acelerando, quería volver a tener aquella sensación que tuve en el estudio, días atrás.

- Ya sabes que se siente un beso mío – separó sus labios y prácticamente me leyó la mente – No creo que sea necesario recordártelo –

Con autoridad salio por la puerta y me apuré a hacerlo también; por desgracia ya todos estaban listos para partir. Di un último trago a la copa de Bill, el cual me supo a un trago de valor; después salimos mientras el aire helado de la noche nos pegaba…


En verdad Gracias por la paciencia! ^^

y... agradecimientos a OREO por el aviso! Tqm!

Kuzz Kuzz <3


2 comentarios

oreo_effeckt dijo...

yo exijo que alguna chica bonita le haga la noche a Tom XD!!!

y no Atziri...una mas bonita ;D
con sabor a chocolate xDD

hahahaha

Koniii, God, este capitulo fue tan corto que quiero llorar XD

Lo bueno es que publicas mañanaaaa siiiii wiiii XDDDD

te quiero, hermosa ;D

Anónimo dijo...

hehe me gusta mucho cómo escribes esto... haha no sé como reaccionar cuando leo tu arte haha xD [eso que] bueno aquí te espero!! iio te queero mas no lo olvides xD biie!

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