martes, 24 de noviembre de 2009

Cap. 20 < Intense Magazine >







[Capítulo anterior: Di un suspiro, uno de esos profundos. Extrañaba su voz. Extrañaba su compañía, extrañaba la vieja vida. Por primera vez, ahí en la sombra del día, me sentía realmente sola…]



( Elisa )

- Lo siento Dai, ya sabes, no puedo hoy – dije a través de mi móvil.

- Sí, sí, el trabajo – respondió, pude notar como estaba irritada.

- Correcto, el trabajo – repetí amable, sin alterarme – Daiana, tranquilízate y luego hablamos, ¿Vale? –

- Ok – se limitó a contestar, mientras un agudo pitido dio a sonar. Caí en cuenta de que había colgado.

No es que no quisiera verla, simplemente el trabajo no me lo permitía. La reciente invitación al café en donde Daiana se encontraba sonaba extremamente tentadora, pero era imposible escabullirme de la oficina.

Encerrada en las cuatro paredes de mi área de trabajo, observé el escritorio vacío, el de Dai. Se conservaba hermoso, limpio y ordenado. Había ya pocas cosas ahí, un lapicero, un muestrario de colores y otro de telas, y por ultimo, una fotografía de pocos años atrás. El marco cromado de esta, deslumbraba al contacto con la luz que se entrometía en el lugar. Tapé con una mano los rayos de sol, y pude tener una vista satisfactoria a la fotografía. Ella y yo, justo en invierno, el día que amabas fuimos contratadas como escritoras en la revista. Nuestros gorritos, guantes, abrigos y calentadores junto a un paisaje en plena nevada, fuera de modestia, nos hacían lucir divinas.

Era aquella la fotografía que Daiana y yo, siempre al entrar en nuestra oficina, divisábamos por varios segundos. El asunto había cambiado, la imagen se empezaba a quedar en el olvido, así como los recuerdos de aquel día…


- Hey Dai Ruzzo…¡Somos escritoras! – grité al salir del edificio de Intense Magazine, mientras segundos después corríamos a envolvernos en brazos.


- ¡Claro honey! – me dijo entusiasmada con un café en mano. El humo de este contrastaba con el frío y los pequeños copos de nieve ensuciaban nuestros hombros – Te dije que la vida alemana sería para bien –


- Bueno, he de admitir que tiene lindos lugares y excelente comida – dije haciéndome la indiferente.


- Ja ja que graciosita – se burló - A pesar de nuestro nuevo trabajo, y en lo posible nuestra nueva vida, sigo extrañando L.A –


- Oh vamos, pero por supuesto, más de diez años en LA no son para olvidarse – le arrebaté la bebida de las manos y le di unos tragos.


- Bueno, eso suena lógico – dijo entre un largo suspiro, uno de esos que tanto me preocupaban – Pero no se si extraño LA por la ciudad, si no por ciertos habitantes de ella –


- Daiana, prometimos no hablar más del tema ¿recuerdas? Esto no puede seguir así – ordené. El tema poco a poco se había convertido en una especie de tabú.


- Elisa – observé como decía mi nombre a través de la neblina que el calor del café formaba – No creo poder superarlo… nunca –


- Nunca digas nunca.


- Eso no tiene sentido.


- Nunca digas nunca – insistí.


- Ambas sabemos, que el tema siempre va a estar rondando entre nuestro cerebro – levantó una ceja en un modo retador.


- ¡Bah! Patrañas – refunfuñé – Estamos en Alemania ¿cierto? –


- Cierto.


-¡¿Entonces que demonios haces recordando LA mujer?!.


- No lo se, buenos tiempos y buenos recuerdos se han quedado allá –


- Aquí podrás obtener ambas cosas también Daiana – le dije con un tono protector, no me agradaba en lo absoluto verla de tal forma, y menos por algo a lo que yo también sufría.


- Eso espero – poco a poco una coqueta sonrisa le iluminó la cara, y sus ojos tomaron un brillo especial, uno deslumbrante.


- Anda, Daiana Constanza Ruzzo y Zeltzin Elisa Castellán, las nuevas escritoras de Intense Magazine, listas para conquistar al mundo baby – le guiñé un ojo.


- Por supuesto, y eso se conmemora con una fotografía justo ahora – cuando pude darme en cuenta Dai ya portaba su `` Canon ´´ en manos y el flash deslumbrante me sacó una ceguera temporal…


Era el flash de la cámara el que capturó la imagen que ahora mis ojos tenían enfrente, un día en invierno en el cual sentíamos que nuestra juventud y belleza podía hacernos diosas del mundo. Días que cada año, cada mes, cada semana y cada segundo se hacían más distantes, el hecho de extrañar se hacía fatal.

Intense Magazine no era lo mismo desde la partida de Ruzzo.

Devolví la vista a mi portátil, y seguí redactando algunas líneas. Era temprano aún, un largo día encerrada en aquellas paredes me esperaba. Necesitaba a un confidente, alguien con quien conversar un poco. Sólo poder tener a alguien con quien desahogarme hacia las peticiones de mi jefa Stephenie, alguien con quien compartir la misma taza de café, alguien con quien poder hacer una que otra bromilla, alguien con quien compartir mi ego y autoestima de diva.

Mientras mis dedos hacían una dura sinfonía junto al teclado del computador, unos tímidos ojitos junto a una respingada nariz se asomaban por la ventanilla de la puerta.

- Pasa Monic – dije sin darle mucha importancia.

- ¡Hola Elis! – contestó agitando la mano en el aire como maniática. Llevaba una carpeta amplia y grande en manos.

- ¿Qué traes ahí? – señalé lo que ocupaba la libertad de sus manos, asumiendo que estaba relacionado conmigo.

- Trabajo para ti.

- ¿Más? – pregunté un cuanto angustiada.

- Si, más – contestó resaltando la última palabra – Ordenes de Stephenie, no te quejes Elisa –

- El hecho de que sean ordenes de Steph, no te da derecho a hablarme tal y como ella lo haría – respondí con autoridad mientras una sínica sonrisa asomaba mis dientes.

- Oh, discúlpame – dijo entre apenada y asombrada; Monic estaba acostumbrada al duro trato de Daiana, pero no al mió; era hora de darlo a la luz.

- Prosigue – entrelacé los dedos de mis manos, mientras mis codos se encontraban apoyados en el escritorio.

- Claro – admitió nerviosa y obediente, hojeando veloz entre los papeles de la carpeta – Aquí está – levantó triunfante un dedo – Pues bueno, Stephenie ha notado que nuestras ventas van para abajo; Intense Magazine esta siendo superada por otras revistas – echó un vistazo en la página en la que su carpeta había aterrizado.

- Ya veo, ¿Cuál es la causa?

- Por lo visto y según nuestro departamento de mercadotecnia y ventas, nuestro problema se encuentra en la sección de farándula, ya sabes, cotilleo, chismes.

- Muy bien, entonces organizaré a los redactores de la sección farándula, dile a Steph que todo esta seguro, haré que muevan esos celulíticos traseros.

- Eh… si pero…

- Y si es necesario, daremos una imagen más renovadora al diseño, unos cuantos detalles más no estarían de sobra – la interrumpí.

- Claro, estoy de acuerdo, pero a lo que yo me refiero es que… -

- Podemos reducir el costo unos centavos, aún nos podemos dar tal lujo – dije orgullosa a mis ideas.

- Si Elisa, me parece una excelente idea, pero…

- ¿Pero? – Pregunté curiosa – No puede haber ni un `` pero ´´ Monic –

- Lo se, tus ideas están muy bien calculadas, pero no es lo que Stephenie a solicitado – torció la boca y trató de esconderse un poco detrás de la enorme carpeta negra – No es exactamente por el diseño ni por el costo que las ventas han disminuido; nos falta una importante noticia entre nuestras páginas - tomó un intenso trago de saliva – Por respeto a un ex integrante de nuestro equipo, hemos decidido no publicar el chisme del momento, respetamos el acuerdo varios días, pero esto nos perjudica a todos, incluso a ti Elisa –

- Oh no, ni lo pienses – me negué, ya imaginando la condición.

- Son órdenes de Steph.

- Pues entonces da unos pequeños brinquitos hacia su oficina, y dile a Stephenie que me niego rotundamente a incluir en la estructura de la revista, aquel inapropiado rumor.

- Pero Elisa, tienes que comprender que es lo que las chicas, nuestras lectoras, quieren.

- ¡Felicidades! Ve y dile a las chicas que vayan comprando la Seventeen de este mes, pues en Intense Magazine no hay `` jugosos chismes ´´ por un largo tiempo – Asentí con la cabeza y volví a la computadora.

- Yo no lidiaré con esto más, creo que es cuestión que tu y Stephenie lo discutan – Monic ajustó sus gafas y salió de la habitación del modo que Daiana lo hacía; en su versión, claro.

- Pobre chica – dije para mi misma, mientras exclamaba una pequeña risita.

Segundos más tarde mi nombre era boceado por toda la oficina, solicitando mi presencia en la Sala Principal, el paredón…



( Daiana )

Tomé el Mocacchino frío entre mis manos y jugué un rato con la pajilla de este.

Era triste apreciar como aquel lugar que siempre resultaba coloreado por carcajadas, bromas y secretos ahora era un lugar más, vacío.

- ¿Un café? – pregunté a los dos hombres altos, cubiertos en ropa negra, y con un aspecto de `` no me mires, si no quieres un brazo roto y no me toques si no quieres una tumba ´´ que se encontraban unos pasos distantes a el sillón en donde me había acomodado. No era tan pesado tener guardaespaldas como me lo imaginaba.

- No, gracias – dijo uno de ellos amablemente, forzando una cómica sonrisa y para luego volver a su posición rígida.

- ¿Una galleta? – pregunté con afán de hacer el ambiente más divertido.

- Mmm… eso tal vez sí – bromeó, causándome la primer sonrisa del día – Alex Urie, para servirle –

- Daiana Ruzzo, para servirle también, en lo poco que puedo.

- Ja, no se preocupe por eso, sólo avísenos cuando algo le moleste.

- Así será – conteste en forma dulce. Cruzar palabras con alguien, por lo menos engañaba a mi alma a no sentirse sola. La temible conclusión a la que estaba llegando se confirmaba por si sola; de alguien dependía mi felicidad, Danny.



( Elisa )


Caminé hasta toparme con la puerta que tenía señalado el nombre `` Sala Principal ´´ en letras blancas. Abrí la puerta con seguridad.

- Oh, Elisa, esperaba que tocaras antes de entrar – dijo junto a una risa fingida mientras se quitaba los anteojos.

- Lo siento.

- No hay cuidado – chasqueó la boca – Al fin tenemos confianza ¿No? –

- Sí, eso creo Steph – mentí mientras observaba como en pocos segundos mi jefa se levantaba de la silla de su escritorio y se plantaba justo enfrente de mí.

- Me ha contado Monic que te portaste negativa con la propuesta para aumentar las ventas en la revista.

- Correcto – dije guardando la calma.

- Bueno Elisa, se que es complicado que en la revista en la que participas, el nombre de tu mejor amiga sea arruinado o envidiado por millones de fans.

- Stephenie, es una ex empleada de este lugar, Intense Magazine, IM, no considero justo que le hagamos esto; ella perdió hasta su empleo por un suceso erróneo.

- Elisa, tu y ella son pequeñinas, deben comprender que así es la vida – levantó los hombros y se giró en un movimiento rápido, dándome la espalda y volviendo a su escritorio.

- Ni siquiera es verdad, Daiana no establece una relación con Georg Listing – me adentré en la sala, haciendo fricción con mis tacones contra la alfombra.

- Hey Elis jaja – se mofó, mientras su sonrisa le causaba unas pequeñas arrugas en las puntas de los ojos - ¿Y eso como lo sabes? ¿Acaso estuviste ahí, en ese momento? –

- Sí – admití descargando mi furia, y un instante después arrepentida por mi declaración.

- ¿Sí? – Stephenie volvió a levantarse de su asiento, para luego agregarle más arrugas a su rostro cuando se tornó seria.

- Sólo bromeaba – traté de reparar. Prometí a Daiana que no perdería el trabajo, tenía que cumplir a mis palabras.

- Que así sea Elisa – dirigió la mirada hacia el ventanal que le quedaba detrás – Y por tu conveniencia, quiero una redacción acerca del dichoso suceso para hoy en la tarde, escrita por…. – se quedó callada un segundo, mientras analizaba en su cabeza varios nombres de sus empleados – Por ti, que sea escrita por ti.

Demonios, fue lo que se me vino a la mente.

- Ya puedes irte, tienes trabajo que hacer s-e-ñ-o-r-i-t-a – me ordenó señalando la puerta. Arrastré mis pies hasta la salida.

Con la rabia escapándome por las orejas, me dirigí hacia mi lugar, y comencé a escribir las líneas dolorosas, que consumían el espacio blanco de la pantalla. No podía, simplemente no podía escribir el rumor que destrozaba la vida de Daiana. Por cada tecla apretada, una lágrima se deslizaba a través de mi mejilla. Un escrito que cambiaría nuestra amistad por completo en el momento que fuera publicado.

No podía quedarme de brazos cruzados.

Después de unos minutos, con el apuntador de la computadora parpadeando, ansioso por comer más de las palabras que transmitirían mi miseria, ideé un plan. ¿Qué tal si el rumor, cambiaba la forma de leerse, escucharse y captarse? No le haría daño a nadie. Sólo era el mismo rumor, visto desde una forma… diferente.


Hola Hola Corazónes! ^^ 
Mil disculpas por no brindarles 2 capítulos, pero la semana pasada fue bastante agitada.
Ya aquí está el capítulo de mañana con un día de antisipación debido que mañana se me complica publicar (:

Recuerden que la visualización on-line de los personajes está en deuda, es en lo que trabajo.

Bezzuquitos humanoides <3



1 comentário

oreo_effeckt dijo...

Constantine!
Debiste avisarme que el capitulo estaría un día antes....
me tienes con el alma en un hilo jovencita!

Espero verte mañana en el eme ese ene aunque sea un momento, para saber como estas. Te extraño.

te amo <3

PD: Que bueno el capi de hoy xD

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