jueves, 24 de septiembre de 2009

Cap.10 < Hagámoslo >


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- Pasen pequeños capullitos – se burló David con varias sombras que lo seguían detrás.

- Georg te tenemos que festejar ¡Tu primera novia! – Tom trató de carburar a este; aún nadie se había dado cuenta de mi presencia ya que las espaldas de Jost tapaba la visión de los demás.

- Dudo que eso sea necesario – me levanté del puff diciendo la frase. La reacción fue más drástica de lo que tenía en mente…

- Oh… demonios – Georg se quedó boquiabierto al igual que los tres restantes rostros de la banda.

- ¿Da… Daiana? – preguntó Bill inclinándose un poco a mi rostro para confirmar mi existencia ahí en ese momento.

- No. Britney Spears - reí con sarcasmo – Gusto en volver a verlos –

- Eh, no no… el gusto es nuestro, ¿cómo has estado? – Listing aproximó su cuerpo al mío, y saludó. Sus manos se colocaron con delicadeza en mi cintura, con perfección encuadró un beso en mi mejilla; no perdí detalle alguno del suceso.

- Diría que excelente, pero estaría mintiendo – eché un mechón de cabello para mi hombro, lo cual pudo parecer un coqueteo.

- ¿Desde hace cuanto tiempo te encuentras aquí en el refugio del buen Jost? – cuestionó Tom quitándose los lentes de sol y dejando ver esos pícaros ojos.

- Ya hace un buen rato – sonreí sin mostrar dientes.

- Bien, eso quiere decir que… ¿has escuchado todo el descuaje? – comenzó a reír y todos le siguieron, incluso lograron contagiarme.

- Sí, todo he escuchado pequeño e inocente capullo – bromeé logrando mi objetivo, hacerlos reír aún más.

- Vaya que somos un dolor de cabeza, ¿No es así? – me preguntó Gustav con galantería y cediéndome un asiento en los sillones que ahora nos encontrábamos aparcando.

- Pues… he lidiado con peores – bromeé, pero después de un segundo, al volver a repetir la frase por mi cabeza, encontré el asunto cierto, los peores dolores de cabeza me los habían generado los Rowmen.
La habitación tornó una modalidad seria, cada quien se encontraba en su asiento viendo un punto fijo o tratando de quitar el ocio removiendo las mínimas pelusas del sillón, mientras Jost hurgaba en su refrigerador.

- Jefe, saca el tequila – ordenó Tom a David seguido por un choque de manos con Georg.

- Tequila ¿uhu? – dijo Bill ansioso – Lo tengo que aceptar; buena elección hermano –

- Excelente elección querrás decir – corrigió este asintiendo con modestia.
David sacó una botella larga con aquel líquido amarillento; desde el momento que destaparon aquel recipiente, la esencia del alcohol concentrado me hizo toser por lo bajo. Después sacaron varios ``caballitos ´´ de una gaveta y ahí vertieron la bebida.

- Bien, brinda con nosotros – Georg me extendió un caballito repleto de tequila hasta el tope.

- Ah, no gracias – repliqué haciendo un leve puchero – El tequila puede llegar a hacerme una salvaje jugada –

- ¿Pero que no la bebida es de tu país natal? – Gustav posó su mirada en la mía – Según las revistas de hoy, naciste en México –

- Fui criada en los Ángeles desde los ocho años; dudo que una nena de esa edad supiera sobre alcoholes –

- Buen punto – afirmó Bill agitando su dedo índice que apuntaba a mi dirección.

- Un momento; eso quiere decir que toda Alemania ya sabe mi biografía ¿verdad? – dije después de que Georg insistiera una y otra vez con el tequila, le di un breve sorbo; mala idea… me quemó la garganta.

- Sólo todo alemán que haya comprando un periódico o revista del día de hoy – Jost nos hizo compañía de nuevo en esa sala.

- ¿Mi biografía… cada paso de mi biografía? – guardé la postura profesional, pero mi voz se empezó a quebrar; parte de mi vida no debería de ser nombrada nunca más.
- Sólo datos relevantes de tu infancia – Tom dirigió su vaso a la boca; de un trago ya había bebido la mitad de este.

- … ¿Por qué? ¿Acaso tienes un oscuro pasado? – Georg se levantó de su asiento y se sentó junto a mí.

- Umm – en definitiva no era un tema de la incumbencia de ninguno de los presentes; no me gustaba hablar de mi vida. Para no empezar a ser deseducada, cambié la conversación – Creo que debemos aportar ideas sobre que va a suceder con el rumor –

- Claro – dijo Gustav exigiendo la botella para la segunda ronda.

Empezó todo; ideas, ideas, ideas y más ideas. Era como una explosión de argumentos, expresiones y alguna que otra bobería.
Mi pluma entintaba hojas y hojas de la carpeta azul. Ideas por minuto, ideas por segundo… pero, nada claro y preciso aún.
La botella rondó una vez más hasta que acabó; aún permanecía con el primer tequila que me sirvieron, el cual rato después pasó a mejor vida en el estómago de Tom.

- He aquí la reserva – Jost sacó otra botella idéntica a la anterior, hecho por el cual recibió felicitaciones.

- No creo que sea conveniente que beban mucho si nuestro propósito es tratar de resolver un problema – aclaré dirigiéndome el extremo superior de la pluma a la boca.

- Daiana, bebe… anda, despertará tu creatividad – Tom levantó las cejas – Créeme, despertará tu creatividad – ahora lo quiso hacer en tono de albur.

- Tom no seas grosero, si tú quieres beber bebe – Bill habló – No obligues a Daiana a hacerlo – fue un gran detalle que saliera a mi defensiva.

- Sólo era una propuesta – dijo Tom con cara de perro regañado.

- Dejemos eso atrás y sigamos – retomó Jost el trabajo, idea la cual apoyé.
De nuevo mi pluma se movía como loca encima del papel y mis dedos comenzaban a punzarme; los chicos no tenían tan malas ideas, muchas podían ser posibles.

- Por el momento hay que entretener a la prensa y a los paparazzis – dijo Gustav no sin antes acabarse su tercer caballito. Me sorprendió el hecho de que aún el alcohol no subiera a la cabeza de nadie.

- Sí, las palabras que Jost dirá frente a la prensa, servirá para que nos dejen tranquilos tan siquiera unos tres días – Georg sacudió esa deslumbrante cabellera.

- ¿Y quien te dijo que yo hablaré? – refunfuño David tomando otro shot.

- No te hagas del rogar Jost, bien sabemos todos aquí que eso harás – dijo Bill con ternura dándole unas palmaditas a su representante.

- Dios, díganme que el alcohol que está apunto de subir a nuestras cabezas, no causará un efecto cursi – Tom empezó a desviar las pupilas y la lengua a enredarse entre sus palabras.

- No, nada de cursilerías – Georg aún aparentaba estar sobrio – Esto se va a poner divertido – me guiñó el ojo derecho mientras tronaba la boca; sus movimientos sólo pudieron ser captados por mis retinas.

Una o dos rondas de shots más tarde, todo el ambiente se ponía lo bastante feliz como para que Tom y Gustav bailaran Thriller tratando de imitar los tonos agudos de Michael Jackson a todo pulmón; Bill luchara con sus parpados para mantenerse despierto y Jost admiraba el ambiente repitiéndole al soñoliento gemelo una y otra vez lo lejos que había llegado la banda en tan poco tiempo. Una escena ridícula y cómica para ser sincera.
Permanecí con mi carpeta cerrada en manos y mi bolso a un lado; observando el refugio del buen Jost que en esos momentos se debería llamar el zoológico del ebrio Jost. Un completo desastre.
Pasé mi mirada por la sala hasta que me topé con la de Georg Listing; ¿Mi reacción? Una oleada de shocks. Su mirada siempre era seductora, pero la mirada de aquellos momentos no tenía descripción.

- Es mejor que me vaya; te dejaré divertirte a gusto con ellos –mi única forma de escapar de aquel momento tentador.

- Está bien – sonrió levemente ayudándome a cargar mis cosas.

- Dile a David Jost cuando se encuentre en un estado más solemne que vendré en estos días; aún quedan muchos aspectos que debatir –

- Cuenta con eso – dijo con dificultad debido a Tom que ahora jugaba al hombre araña trepándose en cada superficie alta, haciendo un verdadero escándalo.

- Antes de irme, ¿me indicarías el camino hacia el tocador? –

- En el pasillo saliendo de este refugio, tercera puerta a la izquierda – en toda esa breve conversación no quitó sus verdes ojos de los míos. Algo comenzó a ponerme inquieta, tal vez a seducirme… a darme una tentación inmensa, a darme ganas de alguna loca diversión, me contuve por milagro.

- Gracias – salí un poco apurada, eran ya las 11:00 de la noche. No una muy buen hora para pedir un taxi.

- Tercera puerta a la izquierda – me dije para mi misma identificando el cuarto; empujé y una vez dentro contemplé mi reflejo. Acomodé unos mechones de mi cabello, limpié con las yemas de mis dedos el delineador ligeramente corrido, coloré mis labios y les apliqué brillo, todo perfecto…

- ¡Georg! – dije dando un brinquito cuando este entró sin previo aviso al baño; no dio explicación, sólo cerró la puerta a sus espaldas y se recargó en ella. No habló y no hablé. Me miró y lo miré…
Justo como me lo imaginaba, dos segundos después mis labios y los suyos se fundían en un desesperado beso.



2 comentarios

oreo_effeckt dijo...

coincido contigo preciosura de mujer!!

que bueeeeen capitulo...me quede asi de OJO

pregunta por el icon de OJO en el 01800soylagashetamassexy

no puedo esperar al domingo

•Mon_NzOonziiTHa• dijo...

woooooww!!!


eeeaaa (L)!!!


aww hermoozo capi!

zobree tooodo la actituud d Bill *O*!

aww

atte. Arlette ^^

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